Translate

lunes, 23 de marzo de 2015

La primavera llegará...

El día 20 de marzo se suponía que entraba la ansiada primavera,  junto al verano, mi estación favorita, tiempo de alegría, de buen tiempo, buen humor, renacer... Yo vivo la primavera muy intensamente porque me encanta!

Hay mucha más luz, empiezas a deshacerte de los abrigos, las botas y la ropa de lana con un "hasta luego", dices Hola a las chaquetillas, la moda marinera, las sandalias y ropa más ligera,  colores vibrantes,  estampados, etc...

Pues el viernes me desperté super feliz por el inicio de la primavera, y porque tenía Presoterapia, pensando que esta vez no me volvería a pasar lo del viernes pasado,  bueno os hago un resumen porque eso no lo he explicado:

Como cada día dejé a la niña en el cole,  me entretuve con unas Mamis comentando no sé qué,  luego subí la cuesta de la avenida de vallcarca sin ningún tipo de prisa, me estuve un rato de cháchara con una amiga y luego subí a casa para desayunar,  me preparé mi muesli crujiente con frutos secos y yogur griego azucarado y un vaso de zumo de uva fresquito.  Me dispuse a contestar los mensajes de whatsap y a gestionar el blog, mirando la entrada de blog " viernes que te quiero viernes", empezó a resonar el viernes en mi cabeza,  pero no hice caso,  en el grupo del trabajo todos felicitaban a la Nara por su cumpleaños,  incluida yo.  A todo esto pienso: Qué suerte cumplir años en viernes y con el sol radiante y el día tan fantástico que hace,  qué raro que no hemos quedado para desayunar y así celebrar su cumple.
Y como si de una iluminación divina se tratara me acordé de por qué no habíamos quedado porque yo no podía por la dichosa Presoterapia! Salté del sofá como si hubiese visto una cucaracha,  engullí las dos cucharadas de muesli que me quedaban y tomé el zumo a toda velocidad y hice un espring hasta el centro en urquinaona,  vaya si no estoy en forma! 

El caso es que pensaba que no me pasaría esta semana, iba a ir con la calma,  desayunaría y después iría al centro,  y así lo hice,  pero cuando llegué y miré el papel de las horas me di cuenta de que era el día 19 y no el 20!! Menudo chasco.

Sin agenda soy un caso perdido, como dice esa canción de shakira que tanto me gusta: "yo que soy un caos completo, las entradas, las salidas, los nombres y las medidas no me caben en los sesos". A todo esto añadiría: las fechas, los compromisos, mi agenda y la de la niña...
Y eso que siempre he presumido de mi prodigiosa memoria. La chica que me atendió en el centro de estética no me quiso cambiar el día, hoy hice mi última sesión, y aunque fue satisfactoria, no pienso volver más, ya que la excusa que me dieron para no cambiarme el día era que a los clientes de cupones comprados por Internet no cambiaban los días si había confusión,  a los clientes que habían comprado los tratamientos directamente en el centro Sí. Me pareció una desfachatez,  me trataron como una clienta de segunda, cuando ella misma me había dicho que podía comprar los tratamientos al mismo precio que en la web.   Yo donde me tratan bien siempre vuelvo, donde no me tratan justamente no me vuelven a ver el pelo jamás. (Por cierto, el centro se llama New Line,  está al lado de la plaza urquinaona)

En fin, el día 20 de marzo estaba desayunada y con una hora y media por delante.  Así que me fui al Mango para ver las novedades de primavera, es que tengo tantas ganas de que llegue el buen tiempo que no me pude resistir.  Además no tenía a dónde ir.

La tienda estaba llena de colores vivos y sólidos,  vestidos y faldas,  pantalones clásicos de primavera que se pueden llevar en verano, los zapatos de invierno con un descuento importante. Al final me compré dos pantalones, uno corto azul tinta y uno largo coral y también, como no, un bolso lila.  Eran mis regalos del día del padre.

Tuve tiempo de ver el eclipse, sin gafas (muy mal hecho, ya lo sé), además me sobró tiempo para ir al Gulietta a tomar un té verde y a ojear tres revistas de moda, así que esta primavera no me pillará desprevenida... porque llegará, llegará el buen tiempo!

Cuando salí del trabajo por la tarde estaba lloviendo, había quedado para cenar en el Mamarosa y ya teníamos la reserva, y aunque me apetecía mucho, también quería quedarme en casa con una mantita y una copa de vino blanco. Me puse mi vestido verde botella de Guess, el pelo rizado, rimel y mucho lápiz negro en los ojos y salí casa. 

Una vez en la Barceloneta tuvimos que atravesar una tormenta hasta llegar al restaurante,  buena comida y buen servicio, además de buenísima compañía, miraba fuera como golpeaban las olas contra las rocas y pensaba: la primavera llegará.  Sonreía,  no sé si por lo bien que me sentía o por el vino,  pero en aquel momento tuve la certeza de que llegaría la primavera, más temprano que tarde,  y vería todo aquel paisaje distinto.  Noches de terraza bajo la luna, cenas, destape,  risas,  más luz, más colores, mejor humor... la primavera llegará,  y es tan cierto como que hay un sol por encima de  el cielo  gris que nos ha ido acompañando estos días,  por encima de esta lluvia y de este viento frío e insufrible.  La primavera llegará.