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viernes, 13 de marzo de 2015

Hablamos?

Hoy he tenido que ir al banco, desde que no está el bombón en caja, y de hecho no sé si va a volver,  ir al banco carece de atractivo, es la cosa más insoportable que se puede hacer por la mañana. Cuando entré en las ventanillas no había nadie atendiendo, pero la sala estaba llena, iban por el número 29 y yo tenía el 38, Uffff, pensé, tengo para rato, y efectivamente. Intenté hacer el trámite por el cajero automático pero no pude,  así que tuve que hacer la fila como una más.

Cada persona que pasaba le explicaba su vida en prosa al que atendía, y él amablemente contestaba y abundaba en los temas que trataban.  Me estaba subiendo un calor extraño por minutos, llevaba toda la mañana de un lado para otro haciendo recados y ahora tenía que estar ahí inmóvil perdiendo el tiempo mientras esos señores contaban sus vidas como si del psicológico se tratara.

En ese momento recordé el slogan del banco en cuestión: Hablamos?  (Parlem). Nunca había ido tan acorde con el trato a los clientes. Sentí una terrible envidia.  Yo también quiero tener toda la prisa del mundo.

Cuando llegó mi turno el que me atendió, que no era el feo ni el más feo y hortera pero tampoco el guapo, se disculpó diciendo que las personas mayores iban al CAP (centro de atención primaria), al gimnasio o al banco en función de lo que les apetezca hacer ese día,  nuevamente envidia.

Yo también quiero ser mayor y gastar mi tiempo en lo que me apetezca: hablando con los chicos del banco, haciendo clases de aquagym, en correos, paseando por Barcelona, aprovechando los descuentos en viajes para mayores de 55, interminables excursiones,  caminatas, club de lectura, club de ajedrez, toda clase de clubes,  menos club de la lucha, bueno, puede que exista alguno pero sería más bien clandestino, talleres de baile, talleres de cosmética natural, charlas sobre como vivir mejor y más saludables... y una larga lista de etcétera.

Iba por la calle, a toda prisa por el tiempo que había perdido, y pensaba que la vida no es justa,  los jóvenes también necesitamos algo de tiempo para vivir sin tanto estrés, y también tenemos derecho a explicar nuestra vida al monitor de pilates o a la doctora de cabecera. Será que me estoy haciendo vieja de verdad????