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miércoles, 10 de febrero de 2016

E-moción

El otro día en la clase de coaching vimos la definición de la palabra "emoción".

Es curioso como mi mente registra definiciones a la primera,  en cambio otras,  por mucho que quiera memorizarlas o entenderlas no puedo hacerlo.  No fue este el caso.  Siempre he sido una fanática de la etimología,  para mi es la clave para entender nuestra lengua y poder hablar y escribir con propiedad.

Emoción: E= energía
                 Moción= movimiento.
Energía en movimiento.

La emoción es una energía que mueve todo tu ser. Son sentimientos universales,  es decir,   que todo el mundo,  independientemente de su sexo, raza, religión, edad u origen siente estas emociones.
Me gustaría hacer memoria de las emociones básicas,  las más comunes,  y a las que todos reaccionamos prácticamente de la misma manera:

1. Alegría: todo sube, la sonrisa,  el porte, y nosotros mismos.
2. Tristeza: todo baja...
3. Ira o rabia: todo se tensa dentro de nosotros y arde.
4. Sorpresa: todo se abre y se expande.
5. Miedo: todo se encoge dentro.

Una película muy interesante que muestra las emociones es "Del revés", esa película infantil donde unos simpáticos personajes representan unas cuantas emociones básicas;  tuve la suerte de verla el otro día con mi hija,  y la recomiendo con los ojos cerrados,  pero también recomiendo a los padres verla por segunda vez y con otros ojos,  la película muestra más de lo que la mayoría puede ver.

Volviendo a la clase,  ese día vimos también la diferencia entre una emoción y un estado emocional:

A grandes rasgos,  una emoción se produce por un estímulo externo y el resultado es inmediato,  mientras que un estado emocional,  muchas veces cuando ya eres consciente estás instalado en él. 

Por ejemplo,  cuando te enamoras,  hasta que no estás enamorado no te das cuenta,  puedes percibir los síntomas que indican que quieres estar a todas horas con esa persona,  que todo lo que tiene que ver con él/ella te interesa,  que su risa mueve algo dentro de ti,  y zas! Ya estás enamorado... es muy bonito ese estado emocional,  pero muchas veces sucede lo contrario,  a raíz de un suceso triste,  vas dejando pasar los días,  ya no ves esos colores tan bonitos,  ahora nada parece divertido,  vas tirando con tu vida como si nada,  y sin darte cuenta estás sumergido en una tristeza profunda... esta puede ser por motivo conocido o no. 
Los estados emocionales muchas veces tienen el motivo desconocido a simple vista para la persona,  otras no; responden a un estímulo que viene de dentro.  Es importante reconocerlo y pedir ayuda,  sin ningún tipo de vergüenza,  ya que es algo natural.

Hace varios años,  a raíz de un hecho traumático para mi,  estaba en un estado de tristeza profunda,  que rozaba la depresión: pérdida del apetito, y por consiguiente pérdida significativa de peso,  no podía dormir sin pastillas,  y no veía alegría en ningún sitio (sólo en mi pequeña,  pero no lo disfrutaba), aumentaron las migrañas y estaba encerrada en un bucle del cual la única salida que veía era el psiquiátrico,  deseaba con todo mi corazón estar encerrada y sedada, no quería vivir lo que estaba viviendo y me negaba a aceptarlo, lo que me provocaba más angustia y sufrimiento. Cuando quise darme cuenta de que esa chica no era yo,  ya era tarde. 

Fui a ver a una psicóloga llamada Piedad Martínez,  ya hice referencia a ella en la entrada de blog "todo pasa". Para mi fue una conversación transformadora,  no de efecto inmediato,  pues yo soy muy reflexiva,  y aún hoy por hoy reflexiono en sus palabras y pido a Dios poder volver a verla algún día.

Cuando empecé a relatar todo lo que estaba pensando y la manera en la que yo lo estaba viviendo,  las lágrimas no cesaban,  lloraba desde lo más profundo del corazón,  con un dolor terrible,  incluso físico,  lloré lágrimas amargas,  y ella me dejó llorar. Me tomó de la mano y me explicó la historia de "todo pasa". En ese momento yo no veía ninguna conexión,  pobre ingenua,  esa mujer me hizo ese día un regalo impagable.
Además de la historia de "todo pasa", me enseñó una cicatriz que tenía de una quemadura considerable en la mano,  no era muy grande pero sí notoria.  Me dijo:

Ves este cicatriz? - yo mirándola a los ojos me sequé las lágrimas,  respiré profundo y le dije que sí. 

Cuando me quemé-  prosiguió con su relato- lloré de dolor, estaba en carne viva,  y me dolía todo,  solo de mirarlo, era un gran dolor que pensé que no se iba a quitar nunca.  Cada vez que tenía que hacer una cura era tormentoso,  una tortura.  Pero lo hice.  Sufrí muchísimo,  pero se curó al fin,  después de pasar por el dolor y esperar.  Ahora mira -me dijo mientras se tocaba la cicatriz,  la tocaba y hacía presión sobre ella- crees que ahora me duele?

No- dije yo sin entender muy bien,  estaba aturdida aun de tanto llorar y de mirarme el ombligo y autocompadecerme.

Ahora es una cicatriz del recuerdo y no duele,  está totalmente curada,  pero llevó tiempo y cuidados.  Así lo que estás viviendo.  Recuerda que todo pasa.  Acondiciona tus emociones a la situación,  deja que entre la paz en esa tormenta que llevas dentro,  reacciona y decide como vas a afrontar esto.  Por ti,  primeramente,  y por tu hija.

Cuántas palabras poderosas!  Un gran toque de atención.
Ruth!  Espabila!  Tu eres una luchadora,  qué te está pasando?

No puedes evitar que los pájaros vuelen encima de tu cabeza,  pero sí puedes evitar que hagan su nido sobre ella.  Cuando empecé a escribir esta entrada no tenía ni idea de que iba a ser tan íntima.  He abierto mi corazón y no me arrepiento,  porque ahora cuando veo la cicatriz de la quemadura puedo tocarla sin que me duela,  puedo enseñarla a otros porque está curada.  Así mismo herida que ahora está abierta,  muy pronto también será el recuerdo de un momento complicado.  Sólo que ahora soy capaz de reír,  sentir y ver la vida desde arriba porque he aprendido a acondicionar mis emociones a las circunstancias de la vida.