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martes, 14 de octubre de 2014

Secuencia Club madres primerizas estresadas. ..

Ayer cuando llegué al trabajo estaba comentando la entrada del blog "club de madres primerizas estresadas y altamente preocupadas por el bienestar de sus hijos" ( http://ilovenit.blogspot.com.es/2014/10/club-de-madres-primerizas-estresadas-y.html?m=1 ), con dos compañeras, no comentamos el contenido de la entrada en sí, ya que era tan reciente que ellas aún no lo habían leído, pero sí el cambio que se efectúa en la vida de una mujer desde el momento del alumbramiento hasta el final de mis días (supongo que es hasta el final de mis días, yo aún no he llegado, pero creo que nunca dejaré de sentirme madre).

Entre las personas presentes en la conversación se encontraban una madre super primeriza, con un bebé de 5 meses,una candidata a convertirse en madre y una servidora, madre primeriza y casi veterana... bueno, eso es relativo, ya que cada etapa nos obliga a adquirir nuevos conocimientos, nuevas experiencias y nuevos métodos de actuación, además las diferentes etapas por las que pasa una criatura no se vuelven a repetir nunca más, puede que vuelvas a tener 10 hijos más, pero serán 10 etapas distintas una de la otra, 10 personas diferentes con personalidades únicas e irrepetibles y  una relación contigo que no tendrán nada que ver con la primera experiencia vivida; hablamos primeramente de las últimas semanas de embarazo, para mi fueron delirantes, ya que mi Gabiluca se retrasó dos semanas más después de haber cumplido las 40 que ponen como máximo para que nazcan, pues ella nació después el día que cumplió 42 semanas de gestación.  Yo cada vez que veía alguna conocida después de ser madre por primera vez no podía explicarme el por qué de aquellos cambios, la depresión post parto me parecía un mito y no podía comprender la tristeza que experimentaban muchas de mis conocidas cuando se supone que estaban viviendo el acontecimiento más importante y feliz de toda su vida.  No podía entenderlo hasta que me sucedió a mi. Lloraba como una tonta porque la niña no sabía coger el pecho, no podía dormir si estaba la pequeña despierta, cuando le tocaba a su papá la toma de la madrugada (porque nos turnabamos para que yo pudiera descansar) no había manera de conciliar el sueño, luego estaba esa obsesión por observar todo en ella, perderme en sus enormes ojos...

Estábamos explicando a nuestra amiga que cuando tienes al bebé lo primero que olvidas es lo que significa dormir.  Dormir? Que es eso? Acaso en toda mi vida he dormido más de 3 horas seguidas?  Se produce un cambio en nuestra calidad de sueño, que eres capaz de dormir y oír la respiración del bebé a la vez, y despertar si no la oyes, el mínimo ruido te hace saltar, y cuando duermes 5 horas te sientes tan descansada que todo el mundo lo nota, tal como si hubieses ido a un spa. Aprendes a dormir despierta y a vivir para otra persona que está totalmente convencida de que le perteneces las 24 horas del día y mucho más.

Lo segundo es que aprendes a ducharte en 5 minutos, 10 como mucho,  eso de recrearte en la ducha pasa a formar parte de tu pasado, y cuando por fin puedes hacerlo te sientes como si fuera el día de tu cumpleaños y alguien te hubiera hecho un regalo. Eso de pasar horas arreglándote para salir es misión imposible durante los primeros años de vida del bebé.

Lo tercero es, no se como explicarlo, eso de comer tranquilamente es historia!  Comes de prisa y corriendo como si te fueran a quitar el plato de delante, me cuesta mucho comer tranquilamente, he tenido que hacer un esfuerzo cuando voy a comer con alguien.

Te das cuenta de que andar impecable como antes, por mucho que esquives las manchas de leche, los tirones de pelo, las arrugas en la ropa y demás, es una odisea... las coquetas sufren más. 

Es la tarea más difícil del mundo, pero la mejor pagada.  Por ver la sonrisa de mi hija me convierto en payasa, traductora, contadora de cuentos, actriz, cantante, profesora. Con tal de protegerla soy enfermera, médico, nutricionista, psicóloga, inventora, modista, profesora, meteoróloga, buscadora de tesoros, negociadora, economista, interventora, peluquera y asesora de imagen... por su bienestar soy lo que tenga que ser. Quiero un mundo mejor para ella, y para eso tengo que dar lo mejor de mi misma, porque todo empieza en casa.

Nuestra amiga no mamá no se podía creer lo que estábamos diciendo, parecía que habláramos el mismo idioma pero con un dialecto desconocido.  Yo le dije tranquilamente que no  se preocupe que lo descubriría una vez llegado el momento y que no todas lo vivimos por igual.  Una cosa que le quise recordar es que algo cambia en toda nuestra estructura mental y emocional cuando nos convertimos en madres, no solamente los 20 kilos que engordé, eso es lo de menos, adquirimos una sensibilidad ultra especial para con los demás seres humanos, no queda a penas memoria de cómo podíamos vivir sin aquella criatura, sin esos ojos vivos mirándonos y sin aquella sonrisa.  Entonces se convierte en nuestra droga y nuestra fuente de energía, esa risa y esos ojos, cuando pasamos una hora lejos empezamos a necesitar verlos como si del agua se tratara en un día de calor.

Pero hay una buena noticia: todo pasa!  Las malas noches, los cólicos, los pañales, dormir 2 horas, los llantos de madrugada, las manchas de leche en la blusa, dar el pecho y sentirte como una vaca en el más amplio sentido de la palabra, todo pasa y vuelves a la vida relativamente normal, vuelves a ser la chica que eras físicamente pero acompañada por el amor de tu vida. 

En las fotos podéis comprobar el antes y el después, así que "club madres primerizas estresadas y altamente preocupadas por el bienestar de sus hijos" os merecéis todo mi cariño, respeto y admiración!  Porque madre no es la que trae al mundo a una criatura, es la que permite que esa criatura sea su mundo.