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jueves, 4 de septiembre de 2014

Teteria en gracia

Para celebrar el último día de vacaciones, después de despedirme de mi mejor amigo que se iba a un largo viaje por un largo tiempo, fui a tomar un té con mi amiga Nara,  yo estaba muy triste por la despedida, pero me apetecía tanto el te, porque hacía tiempo que nos habíamos visualizado ahí, en un bonito jardín de interior modestamente amueblado para disfrutar de un placer simple, el té.

Hablamos de todo lo que hablan las amigas cuando se reúnen para charlar,  chicos, obviamente es el tema principal, y el 70% de la conversación son quejas, aunque esta vez, hablamos más de nosotras, cosas que queríamos hacer, nuestras metas a corto plazo, pequeños hábitos que deberíamos cambiar,  o bien considerar un cambio,  sitios que habíamos descubierto cada una para ir juntas, en pareja, solas cada una, etc.

No se como acabamos hablando de psicología, ella me preguntó si la espontaneidad era innata o adquirida,  cuando iba a explayarme en un gran discurso sobre la espontaneidad, que es innata, puesto que la mayoría de niños son espontáneos, que luego la sociedad los estropea a una base de normas y prohibiciones, esto no se hace, eso no se dice, eso no se toca, comportate, portate bien, eso no lo hacen los niños Buenos, etc.  Antes de decirle todo esto le dije: a ver, no soy una experta en el tema, pero única y exclusivamente desde mi punto de vista, y desde mi subjetividad, intentando ser lo más parcial posible. .. me oía a mi misma, nos miramos y nos echamos a reír como unas locas!  Además, una señora que estaba detrás de nosotras debió pensar: vaya par de locas!  Pero pude notar una sonrisa debajo de sus gafas, estaba sumergida en la lectura, pero al tanto de nuestras divagaciones, fue muy divertido.

Yo tomé un roibos de chocolate y coco acompañado por una especie de pastelito de hojaldre de verduritas y pollo,  y mi amiga tomó un té de piña colada,  y lo que más nos gustó fue el azúcar, eran unos cristales de de color marrón, que más bien parecía miel sólida.  Lástima que no recuerde como se llama el sitio, sólo se que todos sus productos son orgánicos y de muy buena calidad, y para calidad, el tiempo que compartimos la Nara y yo aquel día.

Momentos como aquel hacen de la vida un auténtico paraíso.  Un te,  un jardín,  buena compañía y una buena conversación.  Se podría pedir algo más?

Si alguien está muy interesado en saber el nombre de la Teteria, tengo formas de averiguarlo, un mensaje y ya está.