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sábado, 6 de septiembre de 2014

Sex and the city style

Me encanta ir a "las termas de Ruham", un centro de estética de confianza.  Iluminado, limpio y seguro.  En cuanto entras te das cuenta de que estás tratando con profesionales, el trato es cordial y amable, y tanto la decoración como el ambiente ayudan a relajarse. 

Quise compartir con una amiga este sitio especial, y preparé una tarde de fish pedicure al estilo sexo en nueva york.  

Ella siempre me dice que mi forma de ser y de escribir le recuerdan mucho a Carrie, la protagonista de la mítica serie,  yo no la seguía con mucho entusiasmo, por contra, me leí el libro en varios días,  aún así no se ver las similitudes que ella dice que tenemos. 

A pesar de todo, para mi es un honor que me compare con Carrie, es una mujer independiente, trabajadora, con un estilo inigualable, sólo criticado por envidiosas, es divertida y hace reír a todas sus amigas. .. y todo eso con muchísimo glamour. 

La primera vez que me lo dijo me quedé desconcertada, no sabía si tomármelo bien o mal, pero a medida que hemos ido intimando me he dado cuenta de que se refería a la frescura que desprende Carrie, y es refrescante saber que alguien te ve de esa manera. 

Esa tarde, como todas las que hemos compartido, lo pasamos en grande, hablamos de todo, nos pusimos al día, y luego acabamos hablando de temas triviales para entretenernos, todo eso acompañado por un coctel cosmopolitan, unas revistas de moda y de cotilleos, y los pies sumergidos en agua fresca mientras unos peces especiales te dan cientos de besitos. 
Pasamos por varias fases a la hora de iniciar el tratamiento,  miedo antes de meter los pies en el agua,  histeria al ver que se acercaban, de pánico al sentirlos mordisquear la piel muerta, y luego relax al sentir las cosquillas inofensivas.  Para terminar un masaje de pies con aroma de coco y mango.

  Al salir nos fuimos a una heladería para concluir una tarde perfecta, siempre que nos juntamos vamos repartiendo risas a todo el mundo,  y creo que ese es uno de los motivos por lo que nos cuesta tanto despedirnos y vamos abriendo temas de conversación, uno tras otro. 
La vida merece la pena, en parte por la gracia de poder compartirla con grandes personas que te garantizan grandísimos momentos, y en otra parte por todo lo demás. 

Siempre que puedas, comparte momentos de felicidad, nunca se sabe cuando llegará el día malo, ese día en el que sólo los recuerdos de los grandes momentos te ayudarán a salir a flote, serán ese refugio que te darán paz y que te unirán a las personas que más quieres.