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martes, 16 de septiembre de 2014

15 de septiembre, primer día de colegio!

Así como llegan las ansiadas vacaciones, también llega, más rápido de lo que nos imaginamos, las ganas de que vuelvan al colegio.  Empezamos a decirnos a nosotros mismos que los niños necesitan estar con otros niños, volver a la rutina, sus horarios de comida y de sueño, que tienen que aprender, que Pobrecitos están todo el día viendo la televisión y comiendo a deshora todo lo que les viene en gana, y por si eso fuera poco, están todo el día hablando.  No callan nunca.

A nosotros nos da tanta pena que lleven una vida tan dura, que deseamos con todo nuestro corazón que llegue el bendito día en que a las 9.00h (este horario puede variar según el colegio y el horario de los padres) los llevas a la puerta del colegio, a hacer la fila y decirles adiós deseando que pasen un buen día, que se porten bien y que aprendan mucho.

En el caso de Gabriela no tuve ningún inconveniente, ella deseaba volver al cole y yo deseaba que volviera, por su bien claro. Este es su segundo año de escolarización y veo como se hace mayor sin que yo pueda hacer nada al respecto, y realmente de eso se trata, no? Recuerdo una frase que me dijo alguien una vez de que los padres desde que nacen los hijos tienen como objetivo que se independicen y se busquen la vida solos, yo no lo veía así porque aun no tenía a la pequeña, y aún no lo veo así, ser padres es un largo viaje compartido que durará el resto de tu vida (dentro de tus posibilidades, hazlo con estilo).

Mirad en la foto Las caras de felicidad! No sabe nadie la alegría que te embarga cuando puedes dejar a tus amados hijos en el cole y que le den la tabarra a otro todo el santo día, otro que se ocupe de darles de comer, ya tienes bastante con la cena y el desayuno, y ya has tenido tres meses de pensión completa todo incluido.

A jugar y adisfrutar que la vida pasa rápido y la infancia no vuelve.  Que socialicen, que hagan su vida sin ti durante esas horas del día, que vivan sus historias y sus experiencias, que aprendan y, sobretodo, que te dejen desayunar tranquilamente después de haberlos dejado al cuidado de una completa desconocida o desconocido en quien tienes que confiar quieras o no. 

Toda la vida serán tus hijos, pero ahora ayúdalos en esta nueva etapa, que la vivan lo mejor que puedan, y no hagas dramas delante de ellos por la pena que te da, de todos modos se tienen que acostumbrar.