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martes, 5 de agosto de 2014

Una entrada por favor.


Una entrada, por favor. 
                                                                                 Acabo de salir del cine, y vuelvo a casa en autobús para poder escribir tranquila. 
Entrada para uno. Toda la vida había ido al cine acompañada, siempre. Tenía la idea equivocada de que el cine estaba hecho para disfrutar en compañía, y no es del todo una idea equivocada, realmente hay muchas formas de disfrutar del cine. Hace cosa de medio año, más o menos, leí un artículo que me gustó mcuho: cineros y cinéfilos. Se referían a dos grupos distintos de personas; el primer grupo lo definía como aquellos que van a ver las películas más mediáticas, de moda, llamativas, con argumentos superfluos e insustanciales, con la única finalidad de pasar un buen rato sin tener que pensar en nada más. A las personas que pertenecen a este grupo no le importa el año de grabación, no le interesa saber quien es el director, y define a los actores como "aquel que sale en la película tal o cual, ya sabes, esa de risa". Después se encuentran los cinéfilos, bases de datos en movimiento sobre todas las películas de todas las épocas; el cine para ellos es mucho más que un entretenimiento o una actividad cultural, es un estilo de vida, todos conocemos a alguno. Dices un título, y ellos te recitan la ficha técnica y la sinopsis. Este segundo grupo de personas, corren el riesgo de convertirse en repelentes si no saben respetar las ideas de cada cual.

Pero, se puede ser cinéfilos sin ser cinero?? Me hice esa pregunta cuando leí aquel artículo. Sé a ciencias ciertas que de la manera inversa es posible, incluso me arriesgaría a asegurar que a la mayoría de los cineros les trae sin cuidado no ser cinéfilos, ni siquiera se lo han planteado, no han dedicado ni un minuto a pensar a cual grupo de personas pertenecen, en cual fila se pondrían si hay que clasificarlos, porque simplemente disfrutan.

Hablando con mi amiga Nara, cinéfila donde las haya, y  proviniendo de una familia cinéfila, he comprendido que se puede ser las dos cosas. Antes de asumir mi feminidad, (léase el blog: soy una chica!!!) me daba vergüenza admitir públicamente  que había visto según que pelis, no sólo eso sino reconocer que a pesar del argumento absurdo y tratándose de una película comercial, me había encantado. Con la Nara podemos hablar de cinera a cinera, y de aprendiz de cinéfila a cinéfila original, todo es una cuestión de actitud. No hace falta haber visto todos los clásicos del cine para ser cinéfilo, llevar la filmoteca en el coco, ni conocer todos los detalles de los rodajes, basta con ver esos pequeños detalles que a la gran mayoría se les escapa, leer entre líneas el guión, entrar en la gran pantalla y vivir con los protagonistas la película, olvidar al actor o actriz y ver al personaje que interpreta como si ese actor o esa actriz realmente no existieran. La historia te debe envolver de tal manera que estés deseando ver el final, y dentro de ti rogando que no acabe porque quieres más, y luego mientras más piensas, reflexionas, compartes y lees sobre la película, más descubres, interpretas, inventas y la conviertes en parte de tu historia: recuerdas aquel día, el día que vi tal peli... Me levanté a tal hora, hice noseque o nosecuantos... Salí a tal hora del cine, cene en tal sitio, estaba acompañada de tal, había quedado con cual.
Que bonito es disfrutar siendo cinero, cinéfilo, amante del séptimo arte, y lo más bonito es que cada uno disfrute como bien le parezca con total libertad, cada uno le de el sentido y la importancia que desee darle en su vida, sin que por ello se nos señale. 
A veces he oído eso de: ah, no imaginaba que te gustaban ese "tipo" de películas! -refiriéndose a la saga crepúsculo o a todas las de X-Men. Es cuando pienso para mi: que poco me conoces, o que idea tan equivocada tienes sobre mi, si piensas que puedes encasillarme en un género cinematográfico, sería demasiado previsible.

Una entrada por favor! 
Cuando era joven e inmadura, pensaba que las personas que iban solas al cine eran tristes y sin amigos, sin pareja, o simplemente unos solitarios. Y el acto simbólico más significativo que he hecho en los últimos dos años ha sido precisamente ese: ir a ver una película sola, para variar, era lobezno inmortal. Se me hizo tan raro comprar una entrada, ya no había un nosotros, no había con quién comentar, de hecho, yo era la única persona en la sala del cinesa maremagnum, donde proyectaban la primera sesión de la película el día de su estreno, un miércoles del mes de junio de 2013. A esa le han seguido: la vida de Adele (sorprendente porno lesbico para narrar la historia, bastante porno), el lobo de wall streat con un Leo Dicaprio soberbio, tres bodas demás, muy divertida, y sex tape, la de hoy, una comedia sin más pretensiones, cumple todos los tópicos del manual de la comedia.

Para mi, sex tape no ha sido más que un gran anuncio publicitario de Apple, todos los cacharros de esta marca tienen una mención especial,sus aplicaciones también, las muestra como imprescindibles en la vida diaria, y la nube, que es un misterio, tiene muy poco protagonismo. 

Una entrada, por favor. Es un acto de independencia emocional, no hay un nosotros, te decides a ver la película que quieres ver sin que nadie te condicione, eliges tus palomitas o chuches, el asiento, y decides como ver la peli, si te gusta o no. Es una declaración de independencia. No dependes de la opinión ajena, eres libre. 
 Me encanta ir sola al cine, porque puedes observar el público más detenidamente, por ejemplo, ayer habíamos en la sala: 4 amigos gays que amenizaron el rato con sus charlas sobre quien puso los cuernos a quien y donde, y si no se lo decías al cuernudo te convertías en cómplice de los cuernos..., otra pareja homosexual, dos parejas heterosexual y yo. Menudo panorama! Por cierto, la pareja homo se fue a mirada de la peli.

Una entrada por favor, siempre que pueda haré esta escapadita, hacer cosas con amigos, pareja o familia está muy bien, es genial compartir con tus seres queridos el tiempo, pero hacer cosas contigo mism@ es alucinante, sobretodo si te caes bien, si estás a gusto con tu compañía, si te soportas y te comprndes, si sabes cuidar de ti mism@. Te recomiendo que de vez en cuando pidas una entrada. Tendrás una visión distinta de todo, sin prejuicios, sin condiciones, sin nadie que te diga si te gusta o no la película. 
Disfruta de tu compañía, enamórate de ti, y así podrás enamorarte de la vida y de los demás, disfrutar de la compañía de otros. Si nunca has pedido una entrada, hazlo, ya me contarás el resultado. Esa película que siempre has querido ver, pero que no encuentras con quién ir, ve contigo misma, no encontrarás mejor compañía, y será una experiencia maravillosa.