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miércoles, 13 de agosto de 2014

Viajes por tierra

Cuando volvíamos de Valencia en tren, recordé lo mucho que me gusta viajar en tren!  Miraba por la ventana las nubes y las montañas de un lado, el mar y las casas tan bonitas que se ven a la orilla por el otro.

Yo me centré más en mirar las nubes. ¿cuanto tiempo hace que no dedicamos un rato a mirar las nubes?  Cuando éramos pequeños solíamos hacerlo,  descubrimos formas, imaginábamos, soñábamos, nos cuestionábamos, mil historias en un rato.

No sé qué tienen los viajes por tierra que me ponen retrospectiva, supongo que será la belleza del paisaje fugaz imposible de retratar, parece creado simple y llanamente para idealizar el momento, volverlo bucólico e inmortalizarlo en nuestra retina: mar, montañas, cielo y nubes.  Me encantan!

Hay varios viajes que recuerdo especialmente:  de Ámsterdam a Bruselas con mi mejor amiga, la misma de éste viaje, y su marido;  de esto hace ya por lo menos 5 años y medio, pero siempre recordaré la emoción del viaje, la belleza del paisaje y lo bien que estuvimos en Bruselas!
A la vuelta nos perdimos y no había manera de salir de Bélgica, pero yo estaba tranquila y feliz, porque el camino es igual de importante que el destino.

El otro que recuerdo con mucho cariño fue uno en República Dominicana con mi ex marido, mis dos cuñados y yo;  hicimos un viaje xpress a la ciudad de Higüey, porque mi cuñado tenía que llevar un encargo, lo decidimos en un instante, y ahí nos fuimos.  Carretera y manta.  El viaje era el destino.
Me conmovió tanto el paisaje de las playas dominicanas, la gente, las montañas...
Otra cosa que también me encanta observar, además del mar, las montañas, las nubes y el paisaje, es a la gente.  Hay una canción que dice: viva la gente, la hay donde quiera que vas( (8) -》signo de música en el ya desaparecido messenger).

La gente.  Tema para rato.  Lo que me ha llevado a escribir este blog ha sido una señora que me ha sacado violentamente de mis ensoñaciones con las preciosas nubes, gracias a su conversación telefónica.  Lleva más de una hora organizándole la vida a su interlocutora de 48 años, tiene un amante, porque no está casada con su pareja, que viven cada uno en su casa y Dios en la de todos, dicha mujer de 48 años no trabaja, y según la pasajera ella tenía que buscar un trabajo y organizar su vida, antes del 30 de septiembre de cuando vaya a cumplir 49 años, porque antes de cumplir los 50 tiene que tener su vida definida.  Lo primero que tiene que hacer era llevar a su madre a un médico geriátrico, no a un psiquiatra, sino a un geriátrico general, que saben de medicina psiquiátrica y de la otra.  La palabra geriátrico la repitió como 9 veces,  a la 5° vez mi amiga y yo nos miramos y nos entró un ataque de risa con lágrimas incluidas, uno de esos ataques que no puedes controlar, y que por más que lo intentes, más incontrolable resulta; cada vez que nos mirábamos, más nos reíamos, fue tal la risa, que la familia de en frente de ella no pudo evitar reír, y la señora que tenía yo en frente también se contagió de nuestra risa. La señora ni se enteró y continuó entreteniendo al personal con la historia de la vida de la mujer de 48 años que tenía que llevar a su madre q un geriátrico, que era el médico que s3 encargaba de la medicina general y de la otra.  para continuar, esta mujer de 48 años tenía que dejar de decirle a su madre que se iba a ir, tenía que hacer que la vea un médico, porque todas esas cosas que hacía era para llamar la atención, ella por su parte tenía que dejar de provocarla.

Nos extrañó muchísimo que solo hablara ella, parecía un monólogo de cámara oculta, y todos pensamos en la pobre que estaba al otro lado del teléfono.

Al cabo de un rato se nos pasó la risa,  nos quedamos muy relajadas gracias a la señora del móvil que le dio unas pautas detalladas a la interlocutora de como vivir su vida. Lástima que se quedó sin cobertura al cabo de una hora y media.  Se acabó el espectáculo.

Volví q mis ensoñaciones,  mirando las nubes recordé parte de un diálogo de men in Black:

Le dice un agente al agente K:

Agente: son hermosas, verdad?

K: Qué?

Agente: las estrellas, ahora nunca las miramos.

Ese recuerdo sumado a las nubes, y a que no puedo sacarme a Robin Williams de la cabeza,  me puse un poco melancólica.  Robin, por qué? Dios mío.

Menos mal que se despertó la Gabriela y me devolvió a mi realidad.  Soy una afortunada por haber podido hacer este viaje con mi mejor amiga, su mejor hijo, mi mejor hija y mi mejor yo.