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jueves, 3 de abril de 2014

Barcelona de color marrón

Hoy toda Barcelona amaneció de color marrón! Lo primero que me dijo mi madre esta mañana, después de los buenos días, fue: ha llovido barro. Pero es extremadamente exagerada (de alguien habré sacado esa tendencia), le dije que creía que no, que era nuestro patio que seguramente estaba sucio, me lanzó una fugaz mirada de indignación, queriendo decir que nuestro patio estaba impoluto hasta que llovió barro.

Como todas las mañanas desde que mi pequeña va al cole de los mayores, salimos pitando como unas locas, ni siquiera tuve tiempo de ducharme; bueno, en realidad tenía tiempo, pero es que yo por las mañanas voy a 0,001 km por hora, a cámara lenta, es un caso digno de estudio por la revista "muy interesante", ya que cuando queda un cuarto de hora para las 9h, tengo que dar la leche a la niña, poner abrigos, lavarle los dientes, salir, y llegar a las 9h a la puerta de la escuela. Teniendo en cuenta que tenemos 15 minutos de camino, ya os podréis imaginar como vamos.

El caso es que al salir de casa (a toda velocidad), toda la calle estaba de color marrón, los coches igual, y tuve que darle la razón a mi mamita; no era su limpio patio, era la sucia lluvia. ¿Por qué llueve barro? Es una duda que se pasó por mi mente en un suspiro. Ya es bastante duro salir por las mañanas corriendo con bolso, bolsa de piscina o yudo para la niña, la mochila, las chaquetas y los paraguas cuando llueve, como para tener que preocuparte por el barro que pueda caer del cielo. Para mi la lluvia siempre la sido sinónimo de limpieza, es esa agua bendita que arrastra la suciedad de los árboles de las urbes, y prepara una primavera fantástica para que los urbanitad podamos disfrutar de los pocos árboles y flores que tenemos repartidos por la city. Pero hoy no ha sido así, no ha limpiado sino que ha ensuciado, y aunque no lo entiendo, tampoco lo me importa. Mañana será un día mejor.

Al llegar a casa me dije: es el mejor momento para darte una ducha reparadora de esas que reservas para las noches en las que consigues dar de cenar a la peque y ponerla a dormir temprano sin muchos problemas. 

Saqué la silk epil (léase blog: la publicidad puede hacer milagros), me dejé unas piernas suaves y bellas, luego entré a la ducha y cambié de piel con un jabón exfoliante, arrastré la piel muerta de todo mi cuerpo, cumpliendo en mi la función que tenía que haber cumplido la lluvia sobre Barcelona, después con una esponja y el gel de ducha dave con un cuarto de crem hidratante, me recreé en su olor, y en la sensación de bienestar que me producía. Al salir de la ducha estaba renovada, todo lo contrario que las calles de Barcelona. Un baño de crem hidratante a base de aceite de oliva, y después  vestirme, peinarme y arreglarme. Y es que si no me cuido yo, si no me mimo yo, no puedo esperar que nadie más lo haga por mi.

Una vez hermoseada, hice esta foto para el blog, para que veáis los resultados. 
Y como aún llueve, toca sacar la caperuza roja y desear que paséis un gran día, yo al menos espero pasarlo. Mañana saldrá el sol y brillará con todo su esplendor, y si no mañana, pasado o el otro. Mi piel ya estará preparada y yo también.