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martes, 27 de enero de 2015

Observando observando observé

Hoy he descubierto un sitio nuevo para desayunar,  está en la calle Consejo de Ciento, se llama CdeC. Muy elegante y el servicio muy cercano.  Este año con el plan ahorro que tengo a penas voy a desayunar,  pero ya estaba por ahí y pensé : Que me quiten lo bailao!

Había ido a Apple store a comprar el cable del cargador, ya que el antiguo había decidido dejar de funcionar justo cuando había descubierto un mini juego nuevo en el juego del gato Tom.  En fin, 20 euros para incrementar la fortuna de los señores Manzana.

Como ya estaba allí,  me dediqué a uno de mis pasatiempos favoritos,  observar a la gente. A todos en general,  según mi amiga Ingrid todos los que trabajan en Apple eran unos freakes gafa pasta y feos,  me dijo eso porque yo siempre que voy a ese tipo de sitios me arreglo un poco,  y cuando se lo dije me preguntó que si pretendía ligar con un informático,  no es mala idea,  pues mis dotes informáticas están a la altura de mis dotes matemáticas,  pero cuando voy a Apple arreglada como una niña buena y angelical,  no es para ligar,  es para que no me echen la culpa del desastre que Normalmente suelo ocasionar,  aunque lo piensen no me lo dirán,  muchas veces he leído que a la gente guapa la trataban mejor,  aunque no creo que sea por guapa que los freakes me tratan bien, sino por la amplia sonrisa con la que les explico que me he cargado algo sin querer,  además creo que les doy un poco de pena y deben pensar: pobre chica,  bastante mal se siente como para que ahora le echemos la culpa...

Observando y observando observé que habían freakes gafas pasta y feos,  freakes sin gafas y regular,  freakes altos, guapos y simpáticos,  freakes serios, freakes más majos,  freakes modernillos, freakes amables y divertidos (estuve un buen rato esperando a que cargara el ipad), chicas freakes con aspecto de chonis, chicas freakes con gafa pasta y no muy guapas,  chicas freakes guapas,  simpáticas... etc.

Y ejercitando la observación vi también las personas que visitaban.  Desde skeaters hasta ejecutivos,  pijos de toda clase,  gente corriente,  mucho turista... entre el grupo de mujeres había una diferencia abismal una de la otra en cuanto aspecto físico e indumentaria se refiere,  no habían dos perfiles iguales.
Todo esto no hace más que reforzar mi teoría de que no se puede generalizar,  el ser humano es único,  y aunque seamos todos distintos hay más cosas que nos unen que las que nos separan.

Bastaría un libro entero para escribir sobre el universo Apple,  que por cierto, falta ahí un Apple coffee.  Ahí les dejo la idea.