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lunes, 2 de mayo de 2016

Reflexiones en la peluquería

El otro día fui a hacerme la reconstrucción en las uñas,  ya que se me había roto una, de la manera más tonta,  cerrando un armario y en sábado.

Seguidamente le escribí a Naomie para compartir mi desesperación,  se lo dije a mi hermana y lo publiqué en Facebook.  Todo el mundo debía saber que me dolía el corazón por mi uña rota, todos tenían que saber mi desgracia.  Drama queen total.
Naomie me dijo,  "pero nena,  llama a Loren y que te la arregle"- la verdad es que no había pensado en eso, estaba ahí ahogándome en un vaso de agua medio lleno. 

Le mandé un whatsapp explicándole lo que me había pasado,  y ella tan dulce como siempre,  me dijo que no me preocupe,  que tenía fácil solución.

Así que el martes siguiente allí estaba.

Loren, que ahora es mi amiga,  porque hubo muy buen feeling, me ofreció un te verde cuando llegué,  y empezó a examinar mis uñas. Se quedó mirando un rato y me dice- cariño,  tienes unas manos preciosas.

Ohhhh, pero qué bonita!  Ella que es tan guapa y delicada como una muñeca. Tiene la piel muy blanca,  pero no un blanco pálido,  parece que tiene una textura de melocotón,  una abundante y brillante melena de color negro,  ojos grandes enmarcados en unas pestañas de infarto,  y siempre una cálida sonrisa.  Su voz es pausada y suave como una caricia.

Estábamos ahí con las uñas, Loren muy y concentrada,  de repente oímos a otra clienta hablar con la chica que le estaba arreglando las uñas.  La clienta era bastante guapa,  delgada pero con curvas,  media melena rizada y rubia,  y tenía aspecto de ser muy pija. Primero empezaron a hablar de cosas banales, que si las uñas de fantasía,  que si hay tonos nuevos,  bla bla bla... De pronto la pija se queda en silencio como por medio minuto,  que pareció una eternidad,  y mirando a los ojos de su manicurista le dice - estoy tan molesta!  He discutido con mi novio esta mañana,  él sabe perfectamente que estoy muy nerviosa por asuntos de trabajo,  y tiene la capacidad de sacarme de mis casillas por la mañana,  de buena mañana,  no he podido ni siquiera desayunar, me ha arruinado el día!

Loren y yo nos miramos,  nadie se atrevió a decirle nada,  la manicurista parecía estar buscando las palabras exactas para no equivocarse,  después le dijo- pues tienes un largo día por delante,  está en tus manos decidir cómo quieres que sea este día.

Siguieron hablando,  Loren y yo seguimos hablando de nuestras cosas,  y estuvimos de acuerdo en quedar un día para comer cuando ambas tengamos más tiempo,  la verdad es que me siento genial con ella,  y solo nos hemos visto dos veces,  y espero que sean muchas más.

Me dejó las uñas perfectas como la vez anterior,  y después nos despedimos con un abrazo.
Cuando salí, justamente fui al autobús,  estaba hablando por whatsapp con un amigo,  pero no estaba concentrada en la conversación,  así que le dije que hablemos más tarde. 
No podía quitarme de la cabeza la frase de la pija:  ... me ha arruinado el día!
¿Cómo alguien puede arruinarte el día?
Tú día,  con lo mucho que cuesta batallar con la vida en un mundo hostil para ser feliz,  mínimamente feliz,  o al menos tener cada día buenos momentos por los cuales vale la pena seguir.  ¿Cómo alguien puede influir en tu vida hasta tal punto?
Yo sé que no siempre tenemos que estar happy flowers, pero tampoco permitir que un hecho puntual de buena mañana tome el control absoluto de lo que será nuestro día,  yo siempre repito la siguiente frase: un mal comienzo nunca es definitivo.

Si tienes a una persona que tiene la capacidad de arruinarte el día,  de sacarte de tus casillas,  y no quieres cambiar de compañía (cosa que es una opción, no están las cosas como para permitir que alguien te haga la vida difícil), cambia tú. Cambia de actitud ante el comportamiento de esa persona,  no permitas que sus frustraciones y su mal genio,  además de dañarlo a él o ella,  acaben por dañarte a ti.

Este tipo de relación con la actitud incorrecta, y con otras complicaciones como la reincidencia,  o el mal trato psicológico,  tienden a ser como una gotera que desgasta continuamente,  tanto la relación,  como a ambas personas.  Hay que hacer una reflexión y saber cuando hay que decir "que te aguante otro/a". Es cuestión de supervivencia,  así que no te de pena, si tienes que cargar con una persona tóxica,  dale puerta.  
Yo, que me considero una persona con paciencia casi infinita,  y que siempre miro el lado bueno de las personas, y todo ese rollo bobalicón de niña buena, cuando descubro (porque cuesta mucho darse cuenta) que una persona me tiene en su vida sólo para hacerme la vida imposible,  o descargar sobre mi sus frustraciones,  o hacerme sentir mal para ella estar bien... le subo los vidrios rápidamente,  así sin tantita pena,  Chao Chao. 

Sólo tenemos una vida para que alguien nos la fastidie,  y lo único que no se recupera es el tiempo. 

Así que analiza y tómate un momento de reflexión,  también piensa que esa persona tóxica para los demás puedes ser tú.  Ahí queda eso...