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miércoles, 18 de mayo de 2016

La increíble pero cierta historia de cómo conocí a Mike

Hoy hace cuatro meses que Mike y yo lo dejamos,  pero no voy a entrar en detalles sobre la ruptura ni nada de eso, tampoco voy a a contar un cuento triste de desamor, porque no existe tal cuento. Más que dejarlo,  hicimos un cambio de relación,  una transición, no hemos estado nunca una semana sin hablar, nos preocupamos el uno por el otro  y seguimos cultivando la amistad y la confianza que nos unió.

Hoy quiero contar la increíble pero cierta historia de cómo conocí a Mike.  Nunca antes la había contado porque él es un chico muy celoso de su vida personal,  no tiene Facebook, ni twitter, ni instagram, ni ningún perfil de redes sociales (por esa razón leo 99% de las cosas vividas juntos no están publicadas) y cada dos por tres se plantea la idea de desinstalar el whatsapp, yo siempre le digo que adelante,  que ya le enviaré algún email de buenos días; espero que con estas confesiones no se moleste, no lo hago con esa intención, aunque eso él ya lo sabe, pues me conoce mínimamente bien.

Lo cierto es que cuando lo conocí ambos estábamos apuntados en una de esas webs para ligar,  y él me mandó un mensaje diciendo que quería conocerme.
Yo miré su perfil y vi 29 años,  entonces no lo tomé muy en serio (de hecho, hasta abril del año siguiente no lo empecé a tomar en serio, pese a sus esfuerzos), para nada en serio, pensaba que era de esos chicos que te mandaban un mensaje diciendo algo bonito y ya está. Luego vi que era mucho más que eso.

Empezamos a hablar a mediados de noviembre.  Me contó que hacía cosa de un mes que había venido a Barcelona para hacer un máster,  y que sus amigos estaban todos en Madrid,  que en su pueblo conocía a varios dominicanos y tal.  Cada día me escribía un par de mensajes,  y yo,  educadamente, respondía. 

Hasta el día que me dijo que quería quedar,  ahí dejé el mensaje en visto,  pero no le dije nada,  al cabo de tres horas me mandó un mensaje con si número de teléfono para que le agregara al whatsapp, yo lo agregué, pero no le dije ni una palabra (esto él no lo sabe); le pregunté vía mensaje de esa web qué tenía pensado,  y me dijo que un vinito por el Born, entonces le dije que si podía le diría algo,  ese día no pude, pero no le dije nada porque se me olvidó.

Para el puente de diciembre ya llevábamos más de dos semanas hablando,  y me había vuelto a decir que quería quedar para tomar algo, yo estaba en casa de mi amiga Dalyeris, estábamos ahí en el sofá cotilleando de nuestras cosas y tomando un café y unas pastas,  le dije que ya le diría algo,  pero cuando vi que eran más de las seis pensé que ya no podría leer el mensaje por la restricción de horario de la página,  así que tampoco le dije nada.

Pasaron dos días y me volvió a escribir,  me dijo que se había quedado en casa esperando mi mensaje toda aquella tarde y que no le dije nada, que era la segunda vez que le dejaba esperando una respuesta, y me sorprendía que aún siguiera hablándome, en ese momento me sentí un poco mal (no mucho), así que le mandé un mensaje por whatsapp explicándole que como pensaba que no podía leer el mensaje no le dije nada,  y ya era la segunda vez que no le decía nada.
Durante la semana le enseñé a mis amigas Eli, Nara y Alba su foto,  la suya y la de otro chico con el que había quedado antes,  Nara y Eli votaron por Mike para que le diera una oportunidad,  Alba por el otro chico,  que era bastante guapo también,  no tanto,  pero guapo.

Así que le dije que si quería quedar para desayunar,  yo por la mañana tenía tiempo,  quedamos un martes por la mañana en paseo de gracia,  pero resulta que él tenía una entrevista de la universidad y me mandó un mensaje por la noche,  así que le dije que para la semana siguiente.  Me propuso quedar esa tarde,  y aunque me daba mucha pereza,  le dije que sí,  por los días que le había plantado. Quedamos delante del Zara Home de paseo de gracia.

Fui directamente desde el trabajo, Nara me acompañó,  ella iba al cine. Yo quería una opinión y ella estaba disponible. Al día siguiente me dijo que era chico bastante guapote (palabras textuales).

Yo ese día llevaba un jersey marrón,  unos tejanos negros,  botas grises y abrigo rojo de capucha,  ese día llovía,  iba con una coleta lisa y me había pintado la línea negra de los ojos y un poco de pintalabios marrón,  no estaba tan guapa,  pero si resultona, para salir del paso.

Cuando llegamos al punto indicado,  ahí estaba él apoyado en la pared.  Llevaba un abrigo negro,  tejanos azules,  una sudadera gris y una braga negra (hacía frío). Nos dimos dos besos y me dijo que íbamos al Nacional,  un sitio que había descubierto ese fin de semana.

Nos sentamos en una de esas mesas de taburetes altos,  recuerdo que no sabía dónde poner bolso, el abrigo ni el paraguas,  pero al final pude acomodarlo todo. Pedimos unas cañas, yo le dije que no solía beber, así que solo tomaría esa, porque si tomaba más podría ser que acabara riéndome como una tonta. 

Empezó diciendo nosequé de las mujeres,  yo le dije que parecía que entendía del tema,  entonces hizo un gesto levantando las cejas diciendo que tenía que conocer al enemigo.  Me pareció encantador, ahí tan joven e inexperto, intentando impresionarme.

Empezó a hablar del máster (aún no sé de qué era), le pregunté por la ingeniería industrial,  entonces ya no paró de hablar. Me dijo que se había especializado en materiales, me explicó con detalles en qué consistía el máster. Me contó su vida en Madrid,  sus vacaciones en el pueblo de sus padres,  el erasmus, todas las anécdotas,  sobre sus amigos,  me habló de la NBA, de por qué no iba al cine, de su equipo de baloncesto de Madrid,  los premios que había ganado,  me contó que sus amigos fueron a visitarlo cuando estaba en extranjero y uno de ellos se cargó su cama saltando sobre ella, me contó sobre la gente que había conocido allí,  sobre un amigo boricua, una venezolana,  de sus jugadores favoritos de la NBA (Jordan, Kobe y Iverson), sobre su ex turca, su viaje a Turquía y a Grecia.... Y muchas cosas más. 

Ya habían pasado tres horas y yo tenía que irme, estaba saturada de información, me acompañó hasta la parada del bus que estaba justo al lado,  abrí mi paraguas Ferrari rojo y él se puso dentro del radio del paraguas,  le dije que me había gustado conocerlo al fin y que me había reído mucho.  Y ahí estaba yo, pensando en qué con esa llovizna se me iba a rizar el pelo, de repente me dio un beso.
Un beso cálido y tierno. Un beso que nunca olvidaré,  sobre todo porque no lo esperaba,  fue robado a traición. Sonreí y vino mi autobús,  entonces me dio otro beso rápido.

Subi al bus un poco desconectada. ¿Qué acababa de pasar?
Vale que llevábamos más de dos semanas hablando casi cada día,  y yo conocía muchas cosas sobre él,  y él algunas sobre mi... pero no sé.  Tenía ganas de verlo otra vez, durante la conversación pensé que no le iba a volver a ver, que era una de esas citas únicas,  y hacía dos minutos que había estado con él.

Al día siguiente por la tarde le pedí que me acompañara a comprar regalo del amigo invisible de la empresa,  ese día cayeron unos cuantos besos más,  caminamos por el centro rozando nuestras manos y echándonos miraditas y sonriendo como tontos.  Cenamos y después tardamos un buen rato en despedirnos delante del metro de plaza Catalunya.  Durante la cena le pillé varias veces mirándome el escote, y le dije - me estás mirando el escote? Me respondió que claro que si, y que como ya le había pillado no hacía falta disimular, es que... Madre mía, me dijo fijando la mirada. Entonces solté una sonora carcajada por su encantador descaro, y él sonrió poniéndose un poco rojo, nunca olvidaré esos dos dias tan bonitos, a los que siguieron muchísimos más. Dias, fechas y sitios especiales que solo están en nuestra memoria y que forman parte de nuestra historia.

Esta es la verdadera historia de como entró Mike en mi vida para quedarse.