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lunes, 15 de abril de 2013

necesito unas minivacaciones cada día

Podrías pensar que os tengo abandonados blogueros! Pero no es así, lo que sucede es que he tenido unas semanas de locos! A veces pienso como rayos se puede conciliar la vida familiar, laboral y social con tan solo 24 horas al día, a esas le estas las 8 que dormimos nos quedan 16, y las horas de transporte de  casa al trabajo y viceversa, pongamos que nos quedan 15 horas, las que pasas en el trabajo que son entre 8 y 10, nos quedan entre 7 y 5; y en las diferentes comidas... se nos va el tiempo!! pasan días, pasan semanas, pasan meses y pasan años y no nos vamos dando cuenta de la repetición continua de nuestra vida.
                                             
No es una visión negativa, ni mucho menos, simplemente hace enfasi en que debemos saber que lo más importante de nuestra vida debe ocupar el primer lugar en nuestro tiempo. No demos migajas de tiempo a lo que merece un tiempo de oro. Hace un par de años un maestro me dijo ésta frase: lo más importante es saber que lo más importante debe ser lo más importante.

Ya sé que es un poco flojo el blog de hoy, pero me apetecía abordar el tema del tiempo de ésta manera; tengo amigas muy amigas a las que pasan meses y no puedo verlas, amigos a los que digo "ya quedaremos" y nunca quedamos, hijos e hijas de otros amigos que crecen tan rápido que solo puedo verlos de año en año, para el cumpleaños, y yo cada vez me siento más encerrada en un reloj. A veces tengo ganas de detenerme en seco y gritar, respirar, eso es lo que necesitamos de vez en cuando. Tomarnos un tiempo diario para reflexionar y pensar.

Hace un par de meses (así como el que no quiere la cosa) me empecé a leer "un café con Dios", un libro de pequeñas reflexiones diarias ilustradas con historias cotidianas de personas semejante a nosotros con los mismos problemas y las mismas debilidades, otras historias están ambientadas en otra época en la que nos hubiera gustado vivir, o compartir. Si os podéis hacer con ese libro yo lo recomiendo, porque para mí eran pequeñas vacaciones dentro de un día... Me gustaba tanto que se lo regalé a una persona muy especial que vino de visita y tuvo que volver a Estados Unidos. Pero en cuanto pueda acercarme a la librería cristiana lo volveré a adquirir.

Un Café con Dios.