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lunes, 13 de junio de 2016

La zanahoria, el huevo y el café. Tú cual eres?

Una chica estaba muy desesperada por todos los problemas que tenía que enfrentar en la vida,  vivía constantemente agobiada por ellos,  y no veía la salida ni veía el avance. Decidió ir a hablar con su padre,  recordó en aquel momento que su padre siempre solía darle buenos consejos y, además, sabía escuchar muy bien,  y aunque no tuviera nada que decir, al menos ella podría desahogarse. Se dirigió hasta el restaurante dónde trabajaba su padre como cocinero.

Una vez hubo saludado a su padre con un largo abrazo, se sentaron con una taza de té delante, ella no perdió mucho tiempo y le dijo:

- Papá,  vengo a verte porque estoy desesperada,  tengo muchos problemas y no veo la salida ni encuentro la luz al final del túnel,  cuando soluciono un problema,  viene uno nuevo que no esperaba,  y muchas veces me bloqueo y no puedo avanzar.  Otras veces no tengo fuerzas para levantarme de la cama y seguir, no sé qué hacer, quisiera tirarlo todo por la borda. 
En ese momento le empezaron a caer lágrimas amargas.  Su padre secó sus lágrimas y le pidió que lo acompañara a la cocina,  quería mostrarle algo.

Al llegar a la cocina su padre puso tres cazos cazos con agua en el fuego.  En uno echó una zanahoria,  en el segundo depositó un huevo y en el último unos granos de café. Esperó en silencio hasta que el agua fue calentándose cada vez más hasta llegar al punto de ebullición;  la chica lo miraba desconcertada, pues no encontraba relación alguna con lo que estaba haciendo su padre y lo que ella le había explicado,  y mucho menos parecía estar preparando algo para comer.

Al cabo de unos instantes apagó los fogones y le dijo a su hija que se acercara. ¿Qué ves?  - preguntó.
La chica hizo un gesto de incertidumbre,  la verdad es que no tenía ni idea de lo que su padre quería que viese.
Su padre pacientemente le empezó a explicar:

Estos tres elementos se han enfrentado a la misma adversidad:
- La zanahoria entró al agua dura, fresca y fuerte, pero al pasar por el fuego, por el momento más duro,  salió débil y blanda,  fracasada después de la adversidad,  ha cambiado su forma y su estado.

- El huevo entró frágil, su interior débil estaba protegido por una cáscara fácilmente rompible, cualquier golpe podía haberla roto por flojo que sea.  Pero al enfrentarse a la adversidad del calor inmenso, al entrar en ebullición,  cambió su forma.  Pasó de tener un interior débil y en puro,  a ser duro e insensible,  su cáscara se puede romper,  pero lo que se encuentra dentro es una esencia muy distinta a la que entró en el agua. 

- El café entró en el agua en forma de unos simples granos,  pero cada uno de ellos únicos.  El el punto más alto de ebullición,  cuando más duro era estar ahí dentro,  cuando estaba hirviendo,  entonces en ese momento el café inundó toda el agua con su más maravillosa esencia,  cambió todo el entorno y lo llevó a su terreno,  ya no volvería a ser agua nunca más,  sino café.

Dicho todo esto,  coló el café,  y volvieron a sentarse.  La chica sostuvo en sus manos la taza de café recién hecha,  caliente y aromático, y empezó a saborear. El padre la observaba en silencio,  esa era su pequeña,  y ahora tenía que enfrentar sola los obstáculos de la vida.  Entonces le dijo con una voz suave:
Mi pequeña,  en los momentos cuando te azotan las más duras pruebas de la vida,  los problemas,  las tristezas y la adversidad,  es el momento idóneo para demostrar de qué estás hecha.  Inunda todo con tu maravillosa esencia,  lleva los problemas a tu terreno y toma el control de tu vida  paso a paso irás solucionando todo,  solo te digo que te esfuerces y seas muy valiente,  yo estaré contigo.

Esta historia la escuché el domingo por boca de mi amiga Dinora, me llegó hasta el alma. No recuerdo las palabras exactas,  pero esta es la idea principal y de la manera que la percibí.  Yo quiero ser ese apoyo para mi pequeña,  sólo pido a Dios que me dé sabiduría para poder guiarla siempre,  y que en el futuro ella tenga la confianza de acercarse a mi cuando las adversidades de la vida amenacen con hacerla cambiar o perder su autenticidad,  su maravillosa esencia.