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miércoles, 22 de junio de 2016

La increíble pero cierta historia de cómo bloqueé a mi ex jefa de Facebook

"Hoy estoy estoy muy cansada,  muy, muy, muy cansada". Frases como estas solía poner en mi estado de Facebook, y cuando llegaba al trabajo tenía que soportar el interrogatorio de mi ex jefa.  Hoy voy a contar la increíble pero cierta historia de cómo bloqueé a mi jefa del Facebook.

En realidad nunca debí haber aceptado esa solicitud de amistad,  pero cómo iba yo a saber que la señora era tan pendenciera?

Los que me tenéis agregada a Facebook,  en mis dos páginas: perfil para amigos y amigas, y la página oficial del blog, sabéis que a veces publico estas frases chorras: "migraña's day", "cansada pero feliz", "fin de semana increíble, gracias cariño", "pero qué niña tan fantástica me ha tocado", "venga, hasta luego, nos vamos a Roma"... y lo hago precisamente porque es MI página, y no tengo que pedir permiso a nadie ni, mucho menos, dar una explicación.

Todo esto viene a que hoy estoy súper cansada, ayer llegamos a casa a las mil horas, estuvimos en la inauguración del Open Camp Europe, en la anilla olímpica,  una auténtica pasada;  un amigo me había regalado unas invitaciones, y,  a pesar de que últimamente descanso poco, duermo poco y como poco (porque estoy inmersa en una especie de dieta,  ahora, en pleno verano, me ha entrado prisa), tenía ganas de ir, y de disfrutar con la niña. Pues esta mañana cuando iba a cambiar mi estado de Facebook, que al final no lo hice, me acordé de esa señora.

Un día había posteado:
"Hoy no estoy de humor, así que si te mantienes lejos, mucho mejor"
A medio día estaba comiendo con una compañera, y entra en la clase como una loca diciendo que quien era la que no estaba de humor. La miro y se me escapa una leve sonrisa (podréis imaginar el mal humor que tenía, no? ), y se dirige a mi y me dice: si no estás de humor, te aguantas. - dicho esto, desaparece de la clase.

Mi compañera y yo nos miramos alucinadas, ésta de que va?

Otro día estaba ella comiendo con las demás profes en la clase grande,  entré para hacerle una pregunta,  y cuando me iba me dice: oye Ruth,  esas selfies que publicas en Facebook,  quien te las hace?
Se oyeron risitas por lo bajo, y yo pensando- Hola?  Selfie,  myself, yo misma!

Se llaman selfies porque te las haces tú mismo/a. Me las hago yo- le dije con una sonrisa indulgente, como si intentara explicárselo a mi abuela, pero sin el cariño con el que se lo diría a ella, sino pensando, madre mía.

En cuando pude intenté configurar para que vea menos cosas mías, le puse acceso restringido,  y no sirvió para nada,  cada vez que publicaba un estado nuevo, unas fotos, algún comentario, cualquier cosa que subía, ella tenía que hacer un comentario, a mi y a las compañeras, no en Facebook.

Entonces un día me cansé y la bloqueé, creo que fue justo antes de navidad,  o quizás durante las navidades,  no lo recuerdo bien,  sólo sé que le di al botón de bloqueo y ahí quedó la cosa,  de momento.

Después de las fiestas y de la bienvenida de cortesía de casa año,  no pasó nada,  no me dijo nada,  cosa que me extrañó,  y yo,  desde luego,  tampoco le dije nada, estaba muy tranquila.

Un viernes de casi final del mes de enero de 2015, estábamos en el parvulario tan tranquilas,  los viernes por la tarde los niños mayores veían una película y merendaban pan con chocolate (fueron unos años maravillosos), yo iba con los de dos años una hora,  y después me quedaba con los mayores hasta la salida.  Normalmente durante esa hora estábamos todas las profes de los mayores,  hasta las 17h que me quedaba sola,  pero ese día una compañera tenía entrevista,  entonces me quedé con dos compañeras y ella.  Había dado la merienda a los niños y estábamos ahí viendo pasar el tiempo.

De repente me dice: oye Ruth!  Puede ser que me hayas bloqueado del Facebook?

Empecé a sudar frío y caliente,  noté como me subía el calor por la cara,  y las piernas casi me tiemblan.  Aún así respondí:

- Puede ser.  He bloqueado a mucha gente. 

Pero qué antipática! Has bloqueado a mucha gente y a mí! Antipatica! - gritó ella.

No es nada personal, simplemente he hecho limpieza. -dije sin inmutarme.- he bloqueado y eliminado a mucha más gente.

No es nada personal? Entonces que es?


Dije todo esto manteniendo la mirada alta y con voz clara,  a pesar de tener un nudo en la garganta.  Pero pensé que tenía que disfrutar de ese momento,  no sabía si la iba a desbloquear,  si me iba a empezar a gritar como hacía a veces,  o simplemente me iba a ignorar y se iría indignada.
Pero no. 

Me dijo que tuviera mucho cuidado con la gente que tenía agregada en Facebook, porque eran sus familias, no sus familiares, sino "Sus familias", de su propiedad, sus clientes, creo que ya habéis captado la idea. Yo, sin que me temblara la voz, le respondí que yo ya tenía cuidado, que era selectiva, y que no se preocupe or la gente que tengo agregada, porque esa era parte de mi vida, y las personas que tenía en facebook eran mis amigos, y por lo tanto estaban al margen de su negocio, yo no me dedico a hablar sobre mi trabajo aquí con esas personas.

Sus palabras sonaron a amenaza, y pensé que tomaría algún tipo de represalia, pero la cosa quedó en esa discusión. Mi decisión de bloquear sus visitas a n principio eran solo hasta que finalizase el curso escolar, pero después de su pataleta, decidí hacerla vitalicia. Con esos reproches no sé si quería que revocase mi decisión, pero solo consiguió hacer que me mantuviera más firme.


Ninguna de las compañeras intervino en la conversación, ni a favor ni en contra, ninguna dijo ni una sola palabra, miraron a otro lado, y cuando ella hizo su salida triunfal, pensando que me había pegado la bronca de mi vida, entonces se acercaron y me dijeron que ya estaba bien, que ella no tenía que haberme dicho esas cosas, bla bla bla. 


Era el mes de enero, y yo estaba sudando, pero me había quitado un peso de encima. Fui contando a todas mi hazaña, como si hubiera ganado el pulso, y en cierto modo fue así.

Ese fin de semana se lo conté a Mike, me dijo que las redes sociales con peligrosas y traen problemas, y que por eso él no tiene ninguna, y bien que hace.

Se lo conté a mi amiga Naomie durante la cena de celebración de su cumpleaños, y me dice: Tia, pero por qué has hecho eso? Estas loca?- después de explicarle mis motivos y la conversación, lo entendió perfectamente. 

Se lo conté a mi amiga Cris, y me dijo, con los ojos muy abiertos de incredulidad, pues que se joda por cotilla.

Y se lo conté a un amigo del apalabrados, y me dijo que, para empezar, nunca debió estar entre mis amigos, ya que las redes sociales deben ser para los amigos y conocidos, y hay que saber elegir a quien aceptas y a quien dejas de aceptar.


Yo estaba contenta con mi decisión, sentía más libertad a la hora de hacer mis publicaciones, ella debió chafardear en silencio como todo el mundo, o dejar sus comentarios plasmados en las publicaciones, y no agobiarme en el trabajo por las publicaciones que hacía durante mi tiempo libre y sobre mi vida personal. De esa experiencia aprendí, que hay que ser un poco más cuidadoso.


Esta es la increíble pero cierta historia de cómo bloqueé a la gran señora del Facebook. Por lista. Y además me quedé muy ancha.