Translate

lunes, 18 de mayo de 2015

Segundo peor café de la historia de los cafés de Barcelona.

Ayer tomé el segundo peor café con leche que he tomado en Barcelona,  sin contar, claro está, con los de máquinas expendedoras de bebidas calientes en los sitios públicos;  este bar,  de cuyo nombre no quiero acordarme,  sólo diré que empieza por "Ma" y acaba con "Bel", está situado en la calle Marina, muy cerca del metro.

Había quedado para cenar con mi amigo Mike, ya la categoría de amigo queda un poco lejana, y tengo que empezar a asumir que no sólo somos amigos;  habíamos quedado a las 22 h en un restaurante vasco en la calle Petrixol,  y ya había llevado a la niña a casa de mi amiga,  y tenía que arreglarme en casa de otra amiga porque no me daba tiempo de subir a mi casa (en la montaña) y volver a bajar al centro.  Tenía tiempo para una pausa y tomar un rico café,  esa era mi idea.

Cuando pedí un café con leche el camarero me miró un poco extrañado y me preguntó si era para llevar,  ya ves tú qué pregunta tan rara,  si no especificas que es para llevar se sobreentiende que te lo vas a tomar ahí.  Entonces empezó a hacer el café,  limpió el filtro de la maquina,  puso la carga,  no había y activó el molinillo,  entonces empezó a poner la carga y volver a echarla dentro del dispensador de café una vez y otra.  En aquel punto yo ya estaba profundamente arrepentida de haber pedido el dichoso café,  observaba las mesas de la terraza y veía a la gente tan felices con sus cervezas,  refrescos y tónicas,  pensé: Cómo no se me había ocurrido? Un producto embotellado raras veces te sorprenderá.

Además  al salir del metro habían tres bares,  elegí uno aleatorio y me había equivocado.  El ruido que hacía la máquina al calentar la leche me sacó de mi ensimismamiento,  entonces recordé mis problemas con la leche que hierve. 

(Un día me quedé a dormir en casa de la amiga a la que iba a visitar para embellecerme antes de mi cita, y al día siguiente cuando íbamos a desayunar me ofrece un café con leche,  yo estaba contenta,  de repente saca un bote de nescafé y pone leche a calentar a la vieja usanza,  en un cazo.  Cuando estaba a punto de hervir retiró el cazo del fuego,  y yo estaba al borde del colapso.  Cuando me quiso servir la leche en la taza le pedí un colador para la nata, su cara de absoluta incredulidad me hizo mucha gracia,  le pregunté si era la primera vez que alguien le pedía un colador para la leche un sábado por la mañana. Acaso es tan raro? Tuve que explicar mis motivos y mis traumas infantiles cuando mi madre nos obligaba a tomar leche con nata,  hasta que descubrió el por qué de aquellos dramas matutinos y optó por colar la leche...)

Cuando me sirvió el café,  siete minutos después de haberlo pedido,  tenía tan mal aspecto como sabor, y entonces recordé el peor café con leche en la historia de Barcelona.  En la cafetería Tento en el paso san juan,  estaba tan asqueroso que creo que la dependienta se dio cuenta del mal sabor por mi cara.  No pude acabarlo,  y lo peor es que no sé si fue cosa de aquel día, pero no he vuelto más, y no tengo otras referencias.  Ya sé dos sitios en los que no volveré a tomar café nunca más.

Al explicarle a mi amiga media hora más tarde me dice : tú eres muy exigente con el café...