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martes, 12 de noviembre de 2013

Soluciones a problemas inexistentes

Esta mañana, cuando me dedicaba a tomar mi segundo café, puse la televisión para ver un rato "espejo público",  muchas veces me gusta echarle un vistazo para estar mínimamente informada.  En la sección de emprendedores salía una mujer que había montado una empresa donde te preparaban un menú semanal y te llevaban los ingredientes a casa, ahorrando tiempo y quebraderos de cabeza a la hora de pensar en lo que tienes que preparar; a mi particularmente no me entusiasmó demasiado, pero aplaudi la iniciativa para personas con poco tiempo y poca imaginación.
La siguiente entrevistada en la misma sección era otra mujer.  Una mujer a la que le preocupa mucho las arrugas en el canalillo, esa zona entre los pechos que cuando duermes y se estira la piel provoca unas arrugas horrorosas. Primera noticia sobre ese problema, la verdad es que hay muchas personas pensando en solucionar problemas que no sabias que tenías.  En fin, es increíble saber que hay personas que piensan en Cómo complicarnos la vida intentando solucionarla, cada vez alucino más. 
En la vida se me habría ocurrido evitar las arrugas del canalillo, y mucho menos que alguien me elabore un menú, me haga la compra racionada y me la lleve a casa con la receta y la preparación.  Es que yo soy así.  Prefiero las cosas un poco más complejas, prefiero llevar el control de mi vida y también prefiero que cuando tenga que lucir arrugas (dentro de mucho, mucho, pero mucho tiempo) llevarlas con dignidad, aunque también está muy bien cuidarse, pero recordando que todo cambio en tu exterior empieza en el interior, lo que la gente ve por fuera es sólo un reflejo de tu belleza interior. Esa es la que se tiene que cuidar para que no se marchite.