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jueves, 21 de noviembre de 2013

Desayuno e hipocresía

Mientras me dedicaba a ver un ratito de tele tranquilamente en mi hora de calma, entre que dejo a la Gabriela en el cole y me voy a trabajar, me acordé de que no había desayunado más que mi tazón de café; pero tampoco había cenado, cosa rara en mi, serán los efectos de los antibióticos que estoy tomando para la garganta.
En fin, me preparé un rico desayuno.  Recuerdo hace un par de años visité la fundación Alicia (alimentación y ciencia). Nos explicaron que un desayuno sano ha de contener una porción de lácteo, una pieza de fruta o zumo de fruta natural y una de cereales (pan, galletas, cereales, etc). Yo más o menos cuando tengo tiempo me gusta deleitarme desayunando, es de esos placeres que requieren tiempo.  En mi día a día suelo sartarmelo y tirar toda la mañana con un café, hábito que está muy mal, y a veces pienso en como dar ejemplo saludable a mi princesa si yo no predico con el ejemplo.
Detesto el comportamiento de personas que siempre dicen lo que se ha de hacer correctamente y ellos hacen lo contrario, personas hipócritas que son como sepulcros blanqueados: por fuera limpios y presentable, pero por dentro podridos y llenos de gusanos. Puede resultar desagradable leer éstas palabras y también podéis pensar que son muy duras, pero el mismo Jesús utilizó esta expresión para referirse a los fariseos.  Esas personas correctas y ultra morales, con un corazón enfermo, que sólo vivían para mirar los defectos de los demás sin preocuparse por los propios. A ellos mismos dijo Jesucristo: quita primero la biga de tu ojo antes de mirar la paja del ojo de tu hermano. 
No juzgues si no quieres ser juzgado, no condenes si no quieres ser condenado, porque con la misma medida que mides al otro te volverán a medir a ti.

Reflexiona, si es que puedes hacerlo.  Esa es una capacidad que sólo poseen unos pocos privilegiados. Serás uno de ellos?

Pasa un excelente día, recuerda desayunar bien para tener fuerzas! Y también ten en cuenta que lo que contamina a la persona no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella. Otra vez palabras de Jesucristo. No sabéis cuanta sabiduría y amor hay en ellas.