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viernes, 14 de agosto de 2015

Going to Naples, inside the bus.

Cómo la espera era larga entramos en un "starbucks", lo que no había hecho nunca en España, pero para encontrar un café más o menos bebible hay que pagarlo caro.

Había oído hablar del café americano,  incluso cuando trabajaba en la cafetería solía preparar algunos,  se trata de un café muy largo,  el antónimo de un expresso; pero lo que se bebe aquí no tiene nombre.  El primer día me quejé a Mike,  y lo que me dijo es lo que me dice siempre que me quejo de algún café: lo que pasa es que tú eres demasiado exigente con el café.
No,  no y no!  Si es verdad que soy exigente con el café,  pero en este caso ni tampoco en el caso de la cadena Tento estoy exagerando. Simplemente expongo los hechos tal y como son. El café es horrible y todos mis amigos aquí me han dado la razón.

Al margen de eso, ahora nos encontramos en la estación de autobús en Orlando,  hoy está siendo un gran día,  ya que me he tenido que espabilar;  aquí nadie habla español y he tenido que preguntar la conexión de mi próximo autobús,  la hora de salida y la puerta.  Después pedir comida, todo en inglés.

El bus que nos trajo hasta aquí desde Kissimmee parecía sacado de una película noventera con todos los personajes típicos americanos noventeros, con la única diferencia que en vez de walkman la gente lleva portátiles y smartphones, y que hay wifi y enchufes para cargar.  De verdad,  creo que deberían hacerse mirar la flota de buses, porque se están quedando anticuados con 20 años de diferencia.
A ver qué nueva aventura nos espera de camino a Tampa, donde haremos la próxima parada.