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viernes, 14 de agosto de 2015

Going to Naples, tercer intento.

Son las 8.53 de la mañana,  y estamos en la estación de autobús de Kissimmee (Orlando) esperando a que abran la tiket office dentro de 7 minutos.

La pregunta es ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
La respuesta es muy sencilla pero larga de explicar:

Antes de ayer hicimos una reserva en una web de servicios de transporte llamada "Florida Shuttle Transportation", y pongo su nombre para que conste en acta y para que se pueda entre leer mi grado de indignación con dicha compañía.  El caso es que hicimos una reserva para ayer a las 5.45h para ir hasta Naples, FL.

Ahí estábamos a las 5.25 de la madrugada listas para ir a Naples... 5.45h, 5.55h, 6.00h, 6.15h, 6.30h,  y nosotras esperando y esperando.  Se me acerca una chica hondureña y empezamos a hablar,  ella me dice que el bus llegará a las 7.25 de la mañana.  Yo para mis adentros pienso: demasiado retraso pero bueno. Al llegar el bus me dice el conductor que ese no va para Naples,  pero yo veo que es la misma compañía,  le enseño el comprobante de la reserva y él me dice que ese bus lo perdí.  Incrédula le contesto que no porque por ahí no pasó ningún autobús hasta ese momento,  yo estaba ahí esperando con la niña y las maletas.

¿Cómo estoy tan segura de que no pasó ningún bus?
Respuesta:
Desde donde estábamos sentadas teníamos una visión de todo el estacionamiento de Walkmart, donde tenía que pasar el bus.  Vimos llegar a todos los empleados,  pasar varios coches de policía,  dar vueltas y más vueltas a la encargada de seguridad.  Lo más parecido que vimos a un autobús fue un coche grande familiar,  lo vimos muy cerca de donde paraba el bus,  a eso de las 6.00h y corrimos detrás suyo con todo el equipaje.  La Gabi iba detrás mío gritando: mamá! Yo le decía: corre que se va el bus!  Entonces la pobre empezó a gritar: autobús,  autobús!!! El coche ya casi había salido del área de walkmart y al vernos dio media vuelta,  cuando le fui a preguntar resulta que era una señora cubana,  le pregunté por el autobús y me indicó el sitio exacto donde paraba,  justamente donde esperamos hasta las 7.25h que aquel hombre nos dijo que no era ese nuestro autobús porque él iba sólo hasta Miami. Yo estaba segura de que no lo habíamos perdido por la razón antes explicada.

Fuimos a una cabina para llamar a mis amigos de Naples Trixid y Yuset,  Trixid me dijo que me iba a picar como a una cebolla por no haber llegado,  claro que no era culpa mía.  Me estaba diciendo que buscara la manera de ir hasta la estación de Orlando, yo hablaba sin parar como cuando estoy nerviosa, y de repente aparece un hombre medio detelengao (lenguaje dominicano, dícese de una persona o cosa que se está medio cayendo o con una pinta extraña,  medio vieja o en mal estado) y parecía borracho,  al menos eso indicaba el tumbao que llevaba y el vaso de cerveza xxl que estaba rellenando co nosotros latas de cerveza barata.  El hombre estaba escuchando mi conversación y me empieza a asentir como quien sabe del tema,  me dice - no te preocupes,  yo te ayudo y te llevo- entonces ahí empecé a preocuparme de verdad.  No tenía ganas de intercambiar palabras con un borracho y menos antes de las 8 de la mañana. 

Entonces apareció Marcos,  el marido de mi amiga Juana,  en la casa donde nos hospedábamos,  como un ángel caído del cielo,  mientras yo aún hablaba por teléfono con Trixid.  Respiré profundo y le dije a mi amigo y al borracho a la vez que no se preocuparan, que ya todo estaba bien,  mientras me preguntaba interiormente Cómo Marcos sabía que estábamos en apuros.

Una vez subidas las maletas al coche me explicó que les habían mandado un mensaje diciendo que habíamos reservado con poca antelación y que no quedaba plaza para ese día,  posponiendo así el viaje para el día siguiente a la misma hora,  como si ellos tuvieran la libertad de elegir y mandar sobre el tiempo de los demás.  Yo acepté pensando que tenía su lógica y fuimos a casa de Marcos y Juana.

Hoy hicimos exactamente lo mismo,  excepto correr como locas detrás de un coche familiar grande conducido por una cubana,  de hecho,  desde que llegamos al estacionamiento nos fuimos al punto de encuentro.  Pasa la hora y nada... 5.50h, 5.55h, 6.00h, 6.15h, 6.30h... yo ya estaba muy enfadada y tenía la sensación de estar viviendo el día de la marmota otra vez,  no podía creerlo,  siempre había oído hablar maravillas sobre la profesionalidad americana,  y como soy una cándida pues me lo creía.  Estaba ahí esperando y no me movía para nada,  no sea cosa que aparezca el bus y nos deje.

A eso de las 7.00h aparece Marcos,  cuando lo veo pienso: uuyyy. Otra vez.
Me dice que le han enviado un mensaje diciendo que no nos habían ubicado,  que pasaron y no estábamos ahí.  Yo quería llorar de rabia y de impotencia porque sabía que no era verdad,  pero me contuve. Tenía que buscar un plan B, ya tendría tiempo para reclamar los 115 pavos que había pagado por no recibir ningún servicio.  Llamé a Trixid que se puso manos a la obra para buscar alternativas,  y aquí estamos,  en Kissimmee Station, otros 137 pavos.   Y sumando desventuras,  pues ya son las 11.03h y el bus tenía que haber salido a las 10.00h. Desde luego una nueva aventura nos espera ahora que acaba de arrancar el autobús.  Al menos hay wi-fi.