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lunes, 24 de noviembre de 2014

Morderse las uñas. Mal hábito

Cualquier persona que me haya conocido en los últimos 10 años y le diga que me muerdo las uñas me tomaría por loca o mentirosa, ya que hace años y años que dejé esa costumbre tan fea, pero más que una costumbre es una adicción, y las adicciones no se curan, simplemente se controlan con mucho esfuerzo y voluntad personal, y sobretodo decisión, una decisión firme de acabar con aquello que te hace daño.

Mucha gente puede pensar que es inofensivo morderse las uñas, pero yo recuerdo que desde que tengo uso de razón mi madre y otras personas siempre me decían que cuando me tragaba las uñas me harían daño en el estómago, eso sin contar la cantidad innumerable de bacterias que se encuentran debajo de las uñas y que van a parar a la boca.  Nadie que se muerda las uñas se lava las manos cada vez que se las va a meter en la boca.

Yo con 15 años tenía unas uñas que daban lástima mirar, y aunque me las pintaba continuamente, acababa comiendo el esmalte, las uñas y toda la piel de los alrededores,  con todo el dolor que venía después.

Hasta que un día iba en el metro con un grupo de amigos, mi madre y unas amigas suyas; una de ellas se me quedó mirando y me dijo : Qué vergüenza!  Una chica tan guapa y bien vestida mordiéndose las uñas.  Mira que manos más asquerosas!

Yo pensé que era el momento perfecto para que se abriera la tierra y me tragara. Pero no se abrió,  y tuve que irme a casa con esas palabras resonando en mi cabeza. Mira que manos más asquerosas!

Al día siguiente en el instituto se lo comenté a una de mis mejores amigas mientras esperábamos a la profesora de inglés, me respondió que era imposible que yo dejara de morderme las uñas con tal convicción que me convenció para decir ¡basta! . Y aquel fue el momento en el que dije "hasta aquí".

A partir de aquel día llevo las uñas presentables, con mucho esfuerzo y autocontrol, y no siempre siempre.  Hay días y días,  por ejemplo, cuando se me rompe una uña de mala manera y no llevo una lima encima corro el riesgo de recaer, tengo que reconocer que cuando se rompe la mordisqueo un poco con un placer inexplicable, que alguien que nunca haya tenido este vicio podrá comprender jamás,  con una mezcla entre remordimientos y placer por permitirte hacer algo que tienes prohibido... No entiendo aún Cómo lo prohibido nos atrae tantísimo, pero es una realidad.

Buscando en Internet información sobre cómo evitar éste mal hábito,  encontré los siguientes pasos:

1. Ser conscientes de que cuando te estás mordiendo las uñas: en muchas ocasiones se empieza de forma inconsciente,  por lo que es necesario vigilarlo. Si no puede uno solo quizá haya que pedir ayuda al entorno para que avisen cuando se haga.

2. Mantener las uñas bien cuidadas: cuando las uñas están en peor estado aumenta la tentación de morderlas. Hay que cerrar todas las puertas posibles para que no entre el vicio de nuevo.

3. Utilizar productos especializados: Hay esmaltes que tienen un sabor desagradable con el único propósito de evitar caer en la tentación.

4. Encontrar una mejor forma de combatir el estrés: "cada maestrillo tiene su librillo" y el de Torgeson se centra en la idea de que morderse las uñas es un método para canalizar y aliviar el estrés, por lo tanto habrá que buscar otro método de combatir la tensión y no dañar nuestro organismo.

Estos 4 puntos están copiados literalmente de la página web: El confidencial.

Yo uso el método Uñas cuidadas,  busca el que mejor se adapte a ti.