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martes, 17 de noviembre de 2015

Madrid, Madrid, Madrid....

Hace un mes publiqué unas fotos de nuestros viaje a Madrid. Hacía exactamente 6 años y tres meses desde mi última visita a la capital de España,  y desde hacía un par de años que me iba repitiendo que tenía que volver.

Aquel verano del año 2009 hice el viaje en circunstancias muy distintas,  con el padre de mi hija,  nos habíamos dado cuenta un mes antes de que estaba embarazada,  ya pasaba los tres meses y los malestares iniciales (ausencia de hambre) ya habían terminado.  Fue un viaje muy bonito,  conservo unos gratos recuerdos, y creo que eso me condicionaba un poco a la hora de volver. 

La vida cambia con el tiempo,  y tenemos que adaptar nuestra forma de vida a ello,  no podía permitir bajo ningún concepto que los recuerdos me amargaran la estancia en esa ciudad que tanto me gusta.

Bueno,  empiezo con el verdadero contenido de la entrada del blog.
Cada vez que voy a Madrid me hacen esta pregunta: Qué te gusta más,  Madrid o Barcelona?
Odio profundamente que me hagan esa pregunta,  nadie sabe hasta qué punto.
Por qué tengo que elegir? Por qué tengo que puntuar una u otra? 
Para nadie en el mundo es un secreto que Barcelona es mi ciudad,  la que me acogió hace 19 años y en la que he crecido (literalmente y como persona), pero por qué no puedo visitar Madrid sin que me hagan esa pregunta?
Madrid me encanta,  me sentí muy bien,  e incluso caminaba por sus calles como una ciudadana más,  y mira que el metro es un poco complicado,  pero si no me perdí en New York,  no hay ciudad en el mundo que se me resista.

Mis grandes descubrimientos:

Madrid Río... no sé exactamente si fueron los 23°c en noviembre,  un paisaje precioso,  un cielo azul o los más de 5 kilómetros desde Legazpi hasta Príncipe Pío (no los hice caminando). Pero yo sólo quería estar ahí,  un rato cada día,  el resto del día por la plaza del Sol,  rebosante de vida y cultura; o en la Gran Vía,  es mi calle favorita como buena urbanita, lo digo con la cabeza muy alta,  yo florezco en las cities, en el campo me pasa lo contrario, en la Gran Vía estuvimos todo el día de shopping con mi prima Melanie, tiendas y más tiendas,  os imagináis?  Se juntaron el hambre con las ganas de comer. Y hablando de comer,  fuimos al Vips,  en Barcelona sólo hay uno,  y está en la maquinista;  comimos como princesas,  y como tal nos trataron,  mi prima dice que debimos caerles muy bien porque en el postre nos pusieron ración doble de helados. Aunque para comida rica la que prepara mi tía Melania.

por la tarde noche el paso obligatorio por el espacio gourmet del corte inglés,  una impresionante terraza para tomar algo,  y dentro dispones de diferentes espacios para comer y beber, desde sushi hasta pinchos vascos,  y los mejores helados que he probado jamás.  Lo descubrí gracias a mi amiga Pilar y su marido, una amiga del instituto con la que compartí mucho más de lo que creía,  una maravillosa persona con una fantástica familia.

Y dentro del parque del Retiro Mike nos llevó a la Rosaleda.  Qué preciosidad,  rosas de todas las clases y colores que,  a pesar de estar en otoño,  un otoño atípico y espectacular,  estaban preciosas,  con olor a rosa auténtica,  no como las que compras en sant Jordi,  un olor que te embriaga y hace que lo veas todo más hermoso aún.

Paseamos por el retiro,  aunque ya lo había hecho muchas veces,  nunca con ellos,  Mike me descubría los rincones favoritos de su ciudad, y Gabi descubría algo nuevo,  con aquellos enormes ojos llenos de curiosidad,  no paraba de hacer preguntas.  Esa tarde la pasamos en grande,  y acabamos de tapeo por el centro.  Me enamoré nuevamente de una ciudad distinta siendo la misma.

Volviendo a Madrid Río,  es un espacio donde puedes hacer deporte,  pasear,  tomar algo,  patinar,  ir a jugar con los niños y no tan niños;  también justo en la zona de Legazpi se encuentra "el matadero", sí,  yo también puse cara de espanto recordando la descripción de un matadero hecha por Donna León en el libro La palabra se hizo carne, pero nada más lejos de esa ficción. El matadero es un espacio cultural alucinante,  donde reúnen un museo de artistas nuevos,  club de lectores (la casa del lector), una cantina,  teatros y filmoteca,  zonas para la botánica, y mucho más, si tenéis ocasión antes de viajar a Madrid mirad en Internet el programa de actividades del Matadero, y debe ser una visita obligatoria,  en serio. Eso en primavera debe ser gloria bendita.

Hay tantas cosas que quisiera escribir sobre este viaje,  por ejemplo que en el Vips tienen una pizza de galleta y helado!  Una auténtica locura!  Donde se ha visto eso? 
O que en el bus de transporte público hay wifi, cosa que el ave no tiene,  o que cuando tomas una caña tienes una tapa totalmente gratis!  La gente por lo general es super agradable, y te hacen sentir como en tu casa. 

Si tuviera que decir algo malo?  La relación calidad precio del transporte público: no está integrado como en Barcelona,  una t10 son sólo 10 viajes y ea más cara,  el metro pasa cada medio siglo,  es más estrecho y por lo tanto más incómodo,  pero allí conoces gente, porque nadie duda en hablarte.  Y algo que tampoco me gustó es que la parada de metro Sol ahora se llama Vodafone Sol, o viceversa,  pero me pareció un poco feo...

Un viaje memorable lleno de fantásticos recuerdos.  Gracias a gente tan maravillosa como mi familia Cancú, wn especial mi prima Melanie, mi amiga Pilar y su familia, y por supuesto Mike. 

Sospecho que pronto volveré,  no creo que vuelvan a pasar otros seis años.