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martes, 2 de junio de 2015

Una noche diferente.

¿Qué hacen un madrileño,  dos sevillanos,  un brasileño, un italiano,  una cubana y una dominicana un viernes por la noche en un piso en el barrio de Les Corts en Barcelona?

Pues qué van a hacer?  Pizzas artesanas,  ecológicas y veganas!

Deliciosas!

Habíamos quedado el madrileño y yo,  que soy la dominicana, para cenar el viernes por la noche,  antes de salir del trabajo me envía un mensaje (en catalán) preguntándome si me apetecía cenar pizza en casa de su amiga cubana,  a la que sólo había visto una vez hacía 4 meses,  pero de la que he oído hablar muchísimo. 

Le dije que sí porque no soy de ideas fijas y estoy abierta a cambios de última hora, así que después de hacer todo el montaje logístico que tengo que hacer antes de salir,  me dirigí al barrio de Les Corts,  la zona alta de la ciudad, y me hice toda la línea verde de recorrido para llegar.  Llegamos.

En principio habíamos quedado en llegar a las 22.00h, pero entre una cosa y otra llegamos a las 23.00h deshechos en disculpas por la tardanza,  nos recibieron amablemente, el brasileño, la cubana y los sevillanos,  nos brindaron unas cervezas fresquitas.

Estuve un rato hablando con la hija de la cubana,  tengo un don especial para hablar con los niños,  y me explicaba emocionada las cosas de los niños y las niñas de sexto curso,  yo le expliqué que mi hija de 5 años tiene una admiración descomunal hacia los niños y las niñas de sexto,  porque son tan mayores que lo saben todo y por eso después se van al colegio de mayores.

A eso de las 24.00h llegó el italiano,  un chico sencillo de Napoles.  Nos habló de su tierra natal y de como estaba organizada la vida allí; todo es muy familiar y la gente se ayuda una a la otra con sus bienes,  sus profesiones y su tiempo.  Vivir de esta manera les permite ser una sociedad más feliz.  Yo le expliqué que justamente había leído en una de las publicaciones de la revista "muy interesante" un artículo que decía que las personas con una amplia red de amigos y que está bien integrado en sus vidas,  tenía menos posibilidad de sufrir muerte prematura y no sólo vivía más años sino que vive más feliz en comparación con las que no. Los temas iban surgiendo,  en algún momento de la conversación yo me veía en Italia rallando parmesano o cortando el pan para comer.  Nos explicó que él era el encargado de rallar el queso, ya que era una tarea para el más pequeño de la familia o para el más mayor,  luego estaba cortar el pan,  poner la mesa, etc.  Cada persona cumplía con su rol felizmente. 

Surgió el tema de Sevilla,  recientemente había sido la feria de abril en Barcelona, pero los sevillanos nos explicaban que no había punto de comparación,  la feria de abril parecía una broma si la comparamos con la de Sevilla, a lo que el madrileño respondió: si todo es postureo. Esta es su frase para la mayoría de cosas: que tú quieres ir a Mónaco,  para que si todo es postureo;  que Nosequien va a un partido de tenis,  postureo;  que cuando vas a un spa un sábado por la tarde y ves golfistas que van al campo de golf con sus palos y sus uniformes y toda la parafernalia,  postureo... y así una larga lista de situaciones que él cataloga como tal.  Según la cubana, las mujeres sevillanas eran hermosas y siempre iban elegantes,  según el madrileño esto también es postureo.

La mesa del comedor estaba llena de ingredientes perfectamente ordenados junto con la receta correspondiente, esto se debe a que la anfitriona tiene una ligera obsesión por el orden,  después pudimos comprobar que esto facilitaba el trabajo.

Hablando y hablando entre unas cervezas,  riendo y riendo nos dieron la 1.30 h y aún no habíamos cenado por unos pequeños problemas técnicos.  Aprovechando la tardanza me tocó explicar algo de República Dominicana, me sentí un poco rara,  pero al final les expliqué que dependiendo de la zona norte-sur habían dialectos y acentos distintos,  al igual que en España,  la cubana también nos dijo lo mismo.  Parece mentira que sin importar la procedencia tengamos tantos puntos en común.

Llegó el tema de la política,  y cuando hay un cubano presente la conversación asciende a otro nivel... por fin llegó la primera pizza,  así que cambiamos todos de tema! 

Sólo puedo decir que estaban sorprendentemente deliciosas. Una de pesto y alcachofas,  otra de berenjena y cebolla caramelizada y cherry.  Sólo de pensarlo me entran ganas de volver a comerlas,  y eso que Nunca ceno pizza porque tengo comprobado que las veces que como pizza por la noche al día siguiente tengo una crisis de migraña de las fuertes, no dije nada por supuesto,  pero no se si es porque eran veganas y artesanales,  pero no tuve ni el más mínimo indicio de dolor al día siguiente,  sólo el recuerdo de una gran noche.

Una noche diferente,  una noche inolvidable.