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martes, 27 de mayo de 2014

Las voces del desierto

Día de lluvia y sol en Barcelona.  Un lunes lluvioso es lo más insoportable que se pueda imaginar.  Ya es bastante duro enfrentarte a un lunes a las 7 de la mañana, como para encima tener a la lluvia cantando una nana para que no puedas levantarte de la cama.  Lo dicho, día de lluvia y sol, porque después de diluviar sobre la ciudad condal, salió un sol deslumbrante cuando nadie lo necesitaba, al menos yo.  Ni toda esa gente que sale de casa por la mañana y no regresa hasta bien entrada la tarde.

Cuando estaba a punto de salir, decidí no llevar la tablet, por la lluvia (por la lluvia y porque está descargada). Entonces elegí un libro de papel... sí, aún existen libros de papel, y no recordaba la sensación de pasar página.

La fortuna cayó sobre "voces del desierto" de Marlo Morgan.  Empecé a leer este libro en noviembre de 2008, en el capítulo 8 lo dejé porque empecé la trilogía Millenium (los hombres que no amaban a las mujeres, la chica que soñaba con un bidón de gasolina y una cerilla, y la reina en el palacio de las corrientes de aire.  De Stieg Larsson, en catalán), para cuando la terminé empecé a leer el segundo y el tercero de Carlos Ruiz Zafón de "la sombra del viento". En fin,  como tantos otros libros que tengo inacabados, ahí estaba.

Puede ser que aquel no era su momento, no tocaría la fibra sensible de mi corazón, pues para aquella época yo era muy feliz, o al menos eso creía y eso vivía. Hoy, después de muchos palos de la vida,  muchos errores y equivocaciones, pasos en falso, tristezas profundas, estados de ansiedad y grandisimas desilusiones;  después de chocar una y otra vez contra la roca.  Después de consumirme en llama viva de fuego y volver a renacer como el ave Fénix de mis cenizas, para volver a quemarme y repetir la experiencia... etc.

Seis años después he retomado esta lectura, he releído el capítulo en el cual me había quedado,  y en el último párrafo  encontré esta joya:

"Tenía que aprender a perdonarme a mí misma y aprender del pasado, en vez de juzgarme. Ellos me demostraron que lo fundamental era aceptarme, ser sincera y quererme a mí misma para obrar de igual manera con los demás."

La clave es aprender, aprender y aprender.  Tengo que hacer las paces conmigo misma.

Recomiendo esta lectura, tanto si tienes el corazón desgarrado como si no.  Por necesidad o por ocio, o simplemente por curiosidad.
Sé que leyendo este libro no me voy a curar ni será un remedio eficaz, sólo Dios puede hacer un milagro en mi vida,  pero al menos mientras lo esté leyendo no tendré en mente mis penas.

Tranquila estoy, pues aunque ahora esté como Marlo Morgan, pasando por el desierto, una cosa tengo clara: todo pasará, porque todo pasa