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martes, 11 de junio de 2013

Qué te hace feliz?

Hace un par de meses estaba hablando con un amigo, y surgió el tema de los cumpleaños. Yo le dije, pues el mes pasado fue mi cumple y él me dijo que me mandaría un regalo por mi cumpleaños. Me pregunto qué te hace feliz?
Pregunta bastante bien formulada.  No me preguntó qué me hacía falta o qué me hacía ilusión o qué deseaba sino que era aquello que me hacía feliz.
Sin pensarlo dos veces (porque si lo hubiera pensado puede que la respuesta hubiera sido otra, jajajaja) le contesté que las cosas que me hacen feliz no se podían  comprar.  Qué respuesta más bonita podéis pensar, o que respuesta más falsa, o que bien ha quedado, qué tierna... o qué oportunidad desaprovechada.

Qué pregunta más peligrosa, no se le puede ir preguntando a la gente qué quieren que les regalen.
Qué me hace feliz? qué es aquello que me hace feliz? en qué tienda lo puedes comprar? cómo puedo conseguirlo?
Hay tantas cosas que creemos que al tenerlas nos harán felices, que no se podrán contar las veces que se sufren desilusiones al ver que el coche nuevo, la casa nueva, la joya nueva, el móvil nuevo, aquellos zapatos tan deseados, el ordenador nuevo, el ipad, aquel reloj que tanto me gustaba, el vestido tal o cual... infinidad de cosas que se suponen que tendrían que hacernos felices. Entonces, por qué no lo somos? Acaso aquellas maravillas que nos hemos comprado con tanta ilusión no nos han hecho felices? O es que ansiamos tener las posesiones que tienen los otros, porque en sus manos luce mejor?

Cuidado con lo que deseamos, no sea cosa que nos pasemos la vida deseando lo de más acá o lo e más allá y nos perdamos lo que realmente es importante. otro amigo en una ocasión hace ya tiempo me dijo la siguiente frase: Lo más importante es saber que lo más importante tiene que ser lo más importante.

Mientras más lo pienso más me convence el hecho de que no se puede comprar felicidad. Por mucho que quieras o por dinero que inviertas. Puedes comprar satisfacción inmediata. Puedes comprar una mejor calidad de vida (que no es sinónimo de felicidad). Puedes comprar tantas y tantas cosas bonitas o caras o necesarias pero no puedes comprar la felicidad.

Una de mis amigas de telas y topos estuvo de baja hace un par de semanas, entre los afanes de la vida y otras excusas que solemos poner y que solemos creernos a modo de autojustificación y para no tener remordimientos de consciencia; el caso es que ayer fuimos a verla, mejor tarde que nunca.  Preparamos la hora del té al más puro estilo inglés (acabo de terminar de vivir la novela El País de la Nube Blanca, donde no perdonaban la hora del te en medio de Nueva Zelanda.  Y se nos ocurrió hacer algo similar). Unas galletas surtido cuetara y una variedad de tes exóticos endulzados con unas gotas de extracto de hierbas naturales ( O es lo que nos dijo).Las ganas de pasarlo bien y hablar un poco de todo, reír, reír y reír hasta más no poder

siendo nosotras mismas. .. pasamos un rato muy feliz.

La suma de las muchas pequeñas cosas son las que nos dan la felicidad, no las galletas ni el te, sino el compartir con personas agradables parte de tu tiempo y por lo tanto parte de tu vida. Comparte felicidad con los demás, comparte vida y optimismo.

En la Biblia hay un proverbio que dice: El que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano.

Busca aquello que te haga feliz y vívelo. Descargate la app de tu propia vida, y así dejarás de jugar con las apps de la vida de los demás. Lo digo desde el cariño!
Aquí os dejo una foto de un día en el que fuí muy feliz, hace ya mucho tiempo (de la foto, no de mi felicidad) Pero aun recuerdo la sensación que me embargaba en aquella ocasión en una playa perdida de República Dominicana con mi familia.