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miércoles, 26 de octubre de 2016

Cambia la interpretación

El sábado cuando me levanté para ir a clases,  llovía y llovía.  Estaba muy cansada y sólo quería dormir,  aunque había dormido bastante bien,  sobretodo después de recibir un mensaje de buenas noches cuando ya estaba durmiendo,  el mensaje en sí era muy simple, pero venía de una persona especial,  normalmente esos mensajes no me despiertan,  ya que por la noche me pongo en "modo avión" algo que aprendí de una persona muy sabia;  el caso es que me dormí tan repentinamente que no me acordé del móvil ni de nada,  de hecho,  cuando oí la vibración del mensaje seguida del tono,  pensé que era el despertador,  inmediatamente me dije: no puede ser,  acabo de acostarme ahora mismo (sólo había pasado una hora) al ver el mensaje y la hora,  me alegré en el alma,  tenía toda la noche para dormir,  estaba tan contenta que respondí el mensaje medio dormida, con beso de buenas noches y todo,  sólo eran las 00.34h.

Por la mañana me metí en la ducha para despejarme,  y mientras ponía azúcar en el vaso-termo supercuco que tengo,  empecé a tararear "con un poco de azúcar esas píldoras que os dan, píldoras que os dan,  pasarán mejor...", empecé a reír sola, como suele hacer muchas veces,  y como estoy haciendo en este momento. Vino a mi mente una frase poderosa que aprendí en clases de coaching: Cambia la interpretación.

Debía salir de casa el sábado por la mañana,  no tenía opción,  además me levanté para ello,  y todo lo que iba haciendo era en esa dirección.  Con qué actitud debía afrontarlo?  Si no puedo cambiar la situación actual,  tiene sentido estar triste o enfadada?  En qué medida depende de mi que llueva o no?  El hecho de que llueva y no quiera salir de la cama quiere decir que vaya a tener un mal día?

De ninguna manera.

Me acordé de mi sobrino cantando la canción: oye,  abre tus ojos,  mira hacia arriba,  disfruta las cosas buenas que tiene la vida!

Tenía preparado el café,  salí de casa a toda prisa,  en una bolsa de esas monas de plástico duro llevaba la carpeta,  unos zapatos de recambio por si acaso,  y mi precioso bolso verde dentro;  había olvidado las galletas para desayunar,  y fue entonces cuando se me ocurrió comprar un cruasán de chocolate,  tuve que caminar diez minutos hasta el bus, pero estaba contenta.  Fui consciente de que podía elegir la interpretación que daba a esa situación,  y elegí tener un buen día,  lleno de pensamientos positivos y con una sonrisa. 

Tenía un paraguas,  café,  cruasán de chocolate,  cosas que hacer,  salud y alegría y, encima,  caía una preciosa lluvia que venía desde el cielo para limpiar el aire de la ciudad.  La  vida es bella.

Si no te gusta la situación,  cambia tu interpretación sobre ella,  y verás como todo cambia.