http://wp.me/p8gHVn-3
Una nueva forma de difusión, entre los cambios, este es uno de ellos...
Una nueva herramienta de comunicación para expresar las cosas que me encantan y las que no tanto. Me encantaria conocer vuestras opiniones y comprobar si no estoy equivocada en mi teoria de que no somos tan distintos a pesar de ser diferentes, la esencia viene a ser casi lo mismo. Un fuerte abrazo para todos mis lectores, prometo seguir activamente cada uno de vuestros comentarios. También admito sugerencias
http://wp.me/p8gHVn-3
Una nueva forma de difusión, entre los cambios, este es uno de ellos...
Hoy es una noche especial, la noche de Reyes, mi amiga Carol ( a mi también me pareció ver la capa de uno de ellos pasando por delante de mi puerta) me inspiró a escribir esta carta.
Estimados Reyes de Oriente, mi nombre es Ruth, tengo 32 años (y sigo viviendo esta noche con muchísima ilusión), y este año he sido más o menos buena, podía haberme portado mejor, hay cosas que podía haber hecho de otra manera, y hay algunas de ellas de las que me arrepiento profundamente, y otras me han salido bien. Quiero que sepáis que mi intención nunca ha sido hacer las cosas mal ni dañar a nadie, pero soy imperfecta y me falta mucho por aprender.
Recuerdo cuando era pequeña, siempre pedía una casita de muñecas, y nunca me llegó, ahora tengo una muñeca preciosa que es mi mayor regalo.
Cuando recibía mi muñequita el día de Reyes, estaba tan contenta y agradecida por el regalo, que olvidaba lo que había pedido.
Pedí tantas veces la casita de muñecas, que de no tenerla, un día olvidé pedirla, y después volví a recordarlo cuando estaba haciendo de paje real. Recordé la ilusión, y supe que haría todo lo posible por mantener la ilusión de mi muñeca.
No os voy a pedir esa casita de muñeca, esa ya no es mi ilusión, quiero pediros salud y felicidad para mi y para todos los que quiero.
Quiero tardes de risa, tardes tranquilas, días bonitos, días felices.
Quiero noches largas y conversaciones profundas, de esas que no se olvidan, de esas que se llevan en el corazón.
Quiero momentos maravillosos, ilusiones, quiero vivir llena de vida, y seguir repartiendo felicidad entre mis seres queridos.
Quiero poder mirarme al espejo y sonreír, mirarme a los ojos y reconocerme.
Quiero sonreír cada día de mi vida y tener paz, y no sólo tenerla, sino transmitirla, a todos los que me rodean, y estar en paz con todo el mundo.
Prometo ser mucho más buena este año, no me voy a meter en lo que no me importa, y no voy a perder tiempo en sufrir. A ver si de una vez consigo vaciar esta mochila que llevo, y que empecé a vaciar hace algún tiempo.
Quiero nuevos retos, y las fuerzas para emprender todo aquello que llevo en proyecto.
Y quiero encontrar a alguien a quien mirar a los ojos y descansar en ellos. Quiero empezar a construir.
Sé que pido mucho, pero hay que soñar en grande, que conste que estos no son mis propósitos para este nuevo año, sino unos deseos que están en lo más profundo de mi corazón, y que me levantarán cuando no tenga fuerzas.
Ah, también quiero un anillo para mi dedo anular izquierdo, quiero sustituir el que llevo desde diciembre de 2014, ya va siendo hora de dejarlo en el baúl de los recuerdos, junto con otras cosas.
Muchas gracias sus majestades.
Att:
RUTH
Cada año nuevo lo iniciamos con una lista de metas, deseos y objetivos. Esto hace que nos movamos sabiendo, aproximadamente, a donde vamos.
Muchos dicen, año nuevo, vida nueva. Y tienen razón, cada año que pasa, cada día que pasa, es una oportunidad para mostrar una nueva versión mejorada de ti mismo/a.
Los maoríes (aborígenes de Nueva Zelanda) celebran el año nuevo con la llegada al cielo de Matariki, conocidas como las pléyades. Esta celebración dura tres días aproximadamente.
Lo que más me llamó la atención cuando leí la referencia en el libro de Sara Lark, "Las lágrimas de la diosa maorí", fue un personaje que había sufrido muchísimo, había sido muy maltratada por la vida y por la guerra, había sido llevada a Nueva Zelanda, y llevaba todo ese dolor y todo el rencor. Otro personaje le explicó que los maoríes, al llegar el fin de año, lloran todas las pérdidas, todo el dolor sufrido durante aquel año, vacían sus almas y se liberan de las cargas, van hacía el nuevo ciclo en paz y con las manos abiertas para recibir todos lo que el año nuevo ofrece. Se preparan para lo mejor (lo cuento así para no ser spolier)
Que en tu lista que no falte dejar atrás todo el dolor pasado, un futuro brillante te espera. Recíbelo.
Hoy es un buen día para abrir las manos para recibir, y extenderlas para dar y compartir. Empieza un nuevo ciclo, haz que sea el mejor año de tu historia. Depende de ti.
Feliz año nuevo!
Llevo días esperando a que llegue la inspiración para escribir el último post del año, pero no llega, así que decidí buscarla.
Podría iniciar como esa canción de Marco Antonio Solis, navidad sin ti, "otro año ya se ha ido, y muchas cosas han pasado, algo hemos aprendido y algo hemos olvidado". Cuanta razón.
Hace un mes o así, publiqué un post en Facebook tachando este año como uno de los peores que recuerdo, y creo que fui muy injusta con él, y no lo digo porque esté a punto de morir, sino porque uno de los pilares que me mantiene en pie es ser una persona agradecida, he aprendido a dar gracias a Dios por todas las cosas, aunque no me parezcan buenas, aunque no me parezcan justas, pero todo en la vida sucede por algo, y si no lo ves ahora, lo verás luego.
Mi año fue así: en enero me quedé sin pareja y empecé mi formación como coach, en febrero fuimos a la nieve, regalo de mi ex novio para mi hija, en marzo gran viaje a Roma, para celebrar nuestros cumpleaños (el de la cuca y mío) donde conocimos a personas fantásticas, en abril por fin empezó a hacer menos frío y lo veía todo más cálido, en mayo las cosas empezaron a ir mejor, en junio llegó el verano, y conocí a un grupo fantástico de personas en amigosbarcelona(Carol, Mos, Alan, Luthor, Dan, Jou, Marisa, Lemur y demás), también conocí a mis chicos del clan, son geniales y somos un verdadero clan, en julio fui al conciertazo de Mark Anthony, en agosto estuve en el hospital haciendo pruebas (que por cierto, salieron muy bien), luego nos fuimos de vacaciones a Enveig y Andorra, y una semana después a Madrid, al campamento de jóvenes de la iglesia, simplemente genial, septiembre y la vuelta al cole, tardé un mes en hacerme de nuevo con la rutina y así pasó octubre, en noviembre tuve un bajón importante y cambié la interpretación de los acontecimientos, pude cambiar el chip y verlo todo desde otro prisma, y eso que ya había terminado mis estudios como coach, y llegó diciembre. Así de rápido. Así de simple.
Me han pasado cosas maravillosas, y cosas muy duras, pero he disfrutado de lo bueno y he sufrido y superado lo malo.
Y lo mejor es que acabo este año feliz, con ganas de empezar el que quiero que sea el mejor año de mi vida, el año que recordaré por siempre.
Se abre un nuevo horizonte ante nosotros, llénalo de ilusión y de colores, reparte felicidad y sé feliz.
Os deseo a vosotros lo mismo. Y eso es todo por este año, y como me aconsejó un amigo, que come san jacobos a las 1.34h, entradas más cortas y más seguidas.
Gracias a todos por formar parte de este fantástico año, y gracias a los que se han ido de mi vida, y espero que los que estén en la puerta se decidan, o entran o salen.
Que sea un año de paz, alegría y buenas noticias, y que todo lo que surja lo podamos solucionar. Amén.
Era un viernes de madrugada, habían ido a cenar como casi todos los viernes desde que estaban juntos en aquella relación todavía por definir. Esa noche a ella le había apetecido tapeo y vino tinto, estuvo todo el día de buen humor, como casi todos los viernes desde que se habían conocido seis meses atrás.
Habían hecho el amor como cada vez que se encontraban, de manera consciente y apasionada, y ahora, exhaustos después de la segunda vez de la noche, descansaban abrazados.
Ella para dormir siempre le daba la espalda, él la abrazaba cálidamente, y siempre se dormía antes, excepto esa noche.
Él estaba pensativo, y ella percibía cierta intranquilidad, era extraño, porque cuando estaban en la cama, no existía nada más. De repente, cuando ella estaba a punto de quedarse dormida, él se acerca a su oído y le dijo: estoy enamorado de ti y te quiero...
Esas palabras inundaron toda la habitación, se hicieron densas y se colorearon por sí mismas, cambiantes de luz a oscuridad y nuevamente a luz.
Ella se volteó y le dijo- no, no estás enamorado de mi y no es verdad que me quieras.
Entonces por qué no puedo sacarte ni un minuto de mi cabeza? -respondió, mirándola a los ojos.
Eso es porque te gusto mucho, soy un encanto - dijo sonriendo- pero eso no significa que estás enamorado cariño. Y mucho menos que me quieras.
Ah no? Entonces porqué me siento desgraciadamente solo cuando pienso en que esto que tenemos algún día se puede acabar? - dijo él.
Ella sintió una ternura profunda hacia él, era la primera vez que exponía sus sentimientos en seis meses, la primera vez que hablaba de amor. Ella cuando se conocieron estaba ilusionada y feliz, sintió crecer en su corazón ese sentimiento hermoso, pero al ver la actitud de él, más distante, se disfrazó de frialdad, cada vez que un "te quiero" asomaba a sus labios, se lo tragaba con amargura, tenía miedo de ser rechazada otra vez, sentía miedo de que él confundiese esas muestras de amor con debilidad, no podía soportarlo nuevamente. Al ver que él abría su corazón, sintió aún más miedo.
- Te sientes solo porque empiezas a imaginar cosas! Y empiezas a llorar antes de que te den el palo. Además estoy segura que en cuanto nos dejemos de ver tardarás una semana en sustituirme por otra.
Él puso una expresión seria, casi como de enfado, aunque se contuvo bastante.
- cuando te beso el tiempo se detiene, necesito tu risa para llenarme de energía. Eres lo último que pienso por la noche y lo primero de la mañana, dormir a tu lado me tranquiliza. Todo está bien cuando estamos juntos. Quiero estar siempre contigo.
- Ya deja de decir tonterías, tienes fiebre o algo? - dijo ella de manera teatral.
Por qué cuando escucho tu risa es como el más perfecto de los amaneceres, como esa luz del sol dentro de mi, no puedo evitar reír, ahogándome en esa felicidad, sería capaz de convertirme en payaso para escuchar esa risa. -siguió él- cuando te veo quiero correr a abrazarte como si me fuera la vida en ello, y cuento las horas para volver a verte como un tonto, y te llamo con cualquier excusa, solo para oír tu voz.
Insisto, no estamos enamorados- dijo ella con voz muy floja.
Ella ya no podía resistir todas esas expresiones de amor, nunca imaginó que él sintiera todo eso. Empezó a atar cabos. Cada vez que le llevaba el desayuno a la cama, la acompañaba a casa, escuchaba pacientemente sus quejas de trabajo y la abrazaba muy fuerte, cuando la llamaba por tercera vez para confirmar si habían quedado o no, en vez de enviar un mensaje, esas charlas de madrugada sobre sus sueños e inquietudes, cómo le acariciaba el pelo por la noche mientras dormía, y la primera sonrisa al despertar, esa que indicaba la satisfacción de los estar a su lado. En aquel momento lo supo.
Hubo un silencio de unos diez segundos que pareció una eternidad.
Entonces no quieres pasar el resto de tu vida conmigo? -preguntó él con voz muy suave y tierna.
Por supuesto que sí -Dijo sonriente ella, acercándose más a él, sintiendo su calor, y la paz que solo hallaba en sus brazos, se fundieron en un abrazo, acompasando los latidos de sus corazones como si fueran uno solo.
El sábado cuando me levanté para ir a clases, llovía y llovía. Estaba muy cansada y sólo quería dormir, aunque había dormido bastante bien, sobretodo después de recibir un mensaje de buenas noches cuando ya estaba durmiendo, el mensaje en sí era muy simple, pero venía de una persona especial, normalmente esos mensajes no me despiertan, ya que por la noche me pongo en "modo avión" algo que aprendí de una persona muy sabia; el caso es que me dormí tan repentinamente que no me acordé del móvil ni de nada, de hecho, cuando oí la vibración del mensaje seguida del tono, pensé que era el despertador, inmediatamente me dije: no puede ser, acabo de acostarme ahora mismo (sólo había pasado una hora) al ver el mensaje y la hora, me alegré en el alma, tenía toda la noche para dormir, estaba tan contenta que respondí el mensaje medio dormida, con beso de buenas noches y todo, sólo eran las 00.34h.
Por la mañana me metí en la ducha para despejarme, y mientras ponía azúcar en el vaso-termo supercuco que tengo, empecé a tararear "con un poco de azúcar esas píldoras que os dan, píldoras que os dan, pasarán mejor...", empecé a reír sola, como suele hacer muchas veces, y como estoy haciendo en este momento. Vino a mi mente una frase poderosa que aprendí en clases de coaching: Cambia la interpretación.
Debía salir de casa el sábado por la mañana, no tenía opción, además me levanté para ello, y todo lo que iba haciendo era en esa dirección. Con qué actitud debía afrontarlo? Si no puedo cambiar la situación actual, tiene sentido estar triste o enfadada? En qué medida depende de mi que llueva o no? El hecho de que llueva y no quiera salir de la cama quiere decir que vaya a tener un mal día?
De ninguna manera.
Me acordé de mi sobrino cantando la canción: oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida!
Tenía preparado el café, salí de casa a toda prisa, en una bolsa de esas monas de plástico duro llevaba la carpeta, unos zapatos de recambio por si acaso, y mi precioso bolso verde dentro; había olvidado las galletas para desayunar, y fue entonces cuando se me ocurrió comprar un cruasán de chocolate, tuve que caminar diez minutos hasta el bus, pero estaba contenta. Fui consciente de que podía elegir la interpretación que daba a esa situación, y elegí tener un buen día, lleno de pensamientos positivos y con una sonrisa.
Tenía un paraguas, café, cruasán de chocolate, cosas que hacer, salud y alegría y, encima, caía una preciosa lluvia que venía desde el cielo para limpiar el aire de la ciudad. La vida es bella.
Si no te gusta la situación, cambia tu interpretación sobre ella, y verás como todo cambia.
A medida que se acercaba la hora de partir, ella iba sintiendo como su corazón se desgarraba hasta romperse en dos partes, una se la llevaría él con su partida, la otra sólo podría subsistir con la esperanza de volver a unirse con la mitad que le faltaba.
Iban en un taxi camino al aeropuerto, ella miraba de reojo por la ventana, no quería que él viera sus ojos aguados, y no quería mantener contacto visual, porque se iba a perder otra vez en el bosque de sus ojos, cuando de repente él le dijo: -No se vale estar triste.- la conocía tan bien que podía sentir exactamente lo mismo que ella, ese dolor inexplicable.
En ese momento se le escaparon dos lágrimas tibias y saladas, las cuales apresuró en secar y sonreír, entonces sí vio su mirada, luminosa, y pensó que por qué no podía vivir en esos ojos. Recordó esa canción de Amaral, "si pienso en ti siento que esta vida no es justa, si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya".
Se le escapó un suspiro profundo, como si su corazón necesitara aire para aliviar su dolor. -No vale suspirar princesa.
Sonrió, y al hacerlo ella, lo hizo él también. - Necesito tu sonrisa como un sediento en el desierto. Eres mi agua princesa.
Al llegar al aeropuerto se despidieron durante una hora, besos tiernos, pausados, apasionados y también tranquilos. Sinceramente se amaban, si era verdad que existían las almas gemelas, ellos se habían encontrado, pero ella sabía que era el tiempo equivocado, la manera equivocada y la distancia equivocada. Así que en su corazón, la mitad que aún le pertenecía, le dijo un adiós para siempre, aunque sus últimas palabras mirándole a los ojos fueron, adiós mi amor, te quiero.
Todos los recuerdos
Al llegar a casa lloró toda la tarde, lloró por la noche hasta quedarse dormida y a la mañana siguiente lloró más aún. Tenía el teléfono en modo avión, por lo que no vio las 20 llamadas perdidas ni los mensajes de quien fuera el amor de su vida. Se levantó, débil, le faltaba energía y tenía el corazón roto en mil pedazos. Era el momento de decirle la decisión que había tomado, después de haber pasado el mejor fin de semana de sus vidas, y después de meses y meses de vivir borracha de amor, literalmente.
El dolor de la última separación había sido determinante, no podía seguir viviendo así, pasaban de la euforia de la espera, el subidón de estar juntos a la muerte de la separación.
Cuando por fin contestó al teléfono, su voz se entrecortaba por el dolor. - Mi amor, no podemos continuar y no tengo valor para decírtelo a la cara, no podría, lo sabes - lágrimas empezaron a inundar su cara y sus palabras parecían incoherencias- no podemos seguir, lo sabíamos desde el principio. Y te quiero con toda mi alma.
-y yo a ti, eres mi mundo. No me dejes solo.
Ella sintió que se moría, pero no había marcha atrás. La decisión estaba tomada.
En su silencio él pudo entender que ya no había nada que hacer, ella en su corazón ya lo había dejado marchar.
- Está bien mi amor- le dijo con voz muy suave- todo va a estar bien. Pero nunca olvides que te amo con todo, con todo lo que soy, no lo olvides, y tampoco olvides que conocí el amor gracias a ti. Eres maravillosa, simplemente maravillosa.
Dicho todo esto, colgaron.
Jamás se han vuelto a ver, ambos han seguido subsistiendo. A veces ríen con otras personas, han seguido adelante como han podido. Pero nadie nunca sabrá jamás, ese amor tan grande y tan profundo que llevan dentro, que tan sólo con un roce se despertaría el volcán que vive dormido dentro de ellos.
Nadie sabe como acabará la historia. Ella a veces se queda en silencio mirando al infinito, recordando y, en el fondo, esperando a que regrese, como esa canción de La oreja de van gogh, mil rosas para mi...
Él, tras superar una depresión, rehizo su vida con una persona afín, pero algunas noches, bueno, todas las noches, cuando está en la cama a punto de dormir, no puede evitar susurrar de manera imperceptible "Buenas noches princesa", llevando en su pecho el recuerdo de ese amor, que no morirá nunca. A veces se acuerda de ese bolero que dice: si tú me dices ven, lo dejo todo.
Y al escribir esta historia yo recuerdo esa canción que dice: y así pasarás la vida entre risas y alegría... ay, la vida.