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jueves, 2 de abril de 2026

Una nueva oportunidad, una nueva vida.


Martina estaba profundamente dormida, hasta que escuchó un ruido de cristales en el suelo y unas voces , entonces se le activaron todos los sentidos, sobretodo el de supervivencia y el de protección. Tenía en su habitación una llave para estos casos, podría haberla echado por dentro y llamar a la policía… pero su hija Brianna, de cuatro años estaba durmiendo justo en la habitación contigua, fueron unos segundos de pánico. 

  • Corre - se dijo rápidamente.

Tomó una caja de su mesita de noche, que tenía el reloj que había pertenecido a su padre, y el móvil.

Al entrar en el cuarto de su hija, la movió hacia el lado de la pared, se acostó al lado y fingió dormir, jamás había estado tan quieta en toda su vida

.

Rogaba a Dios para que su hija no se despertase, para que no hiciera ningún ruido, y ella, arropada, muerta de miedo, mantenía los ojos cerrados, lo más natural que pudo, aunque el corazón le latía a mil por minuto. En toda su vida había sentido tanto miedo, tenía la sangre congelada. 


Escuchaba ruidos por la casa, un hombre le preguntaba al otro si estaba seguro de que no había nadie en la casa, el otro respondía que no, que la casa estaba vacía, o eso le habían dicho.


Entraron en la habitación de su hija, y al mirar dentro y ver a la mujer durmiendo al lado de una niña, el primer hombre le susurró al otro, que habían dos personas durmiendo, en ese momento se le congeló hasta el alma. Imaginó el peor de los escenarios, pedía a Dios por sus vidas, sobretodo por su niña, se sentía tan impotente, tan frágil, tan pequeña, indefensas ambas, y las lágrimas corrían por su cara, no las podía contener, tenía cero control de lo que podría suceder. 


Pero tú has visto la foto del salón, esa mujer está buenísima, susurraba el primer hombre. Ese fue el momento en el que se le detuvo el corazón y casi se le escapa el llanto que llevaba minutos detenido, y tapando con sus manos debajo de la sábana, temía que su cuerpo la traicionase con temblores.

Calla! No ves que hay una niña pequeña ahí ¿Estás loco? O eres un enfermo? Vámonos antes de que se despierten.


Pudo respirar un poco, se quedó como una estatua  por un tiempo que no supo calcular. 


No escuchaba nada, pero el miedo la había paralizado y no se atrevía a moverse. Perdió la noción de los minutos, no sabía cuánto tiempo había pasado cuando se atrevió a moverse con mucha cautela, pues pensaba que aunque había pasado un tiempo largo sin escuchar nada, estaba arriesgando su vida y la de su hija. 


Salió al pasillo y encontró la maleta que había dejado ahí abierta porque había decidido volver una noche de Blanes, de casa de su hermana, para no encontrar tanto tránsito al día siguiente. 


Se culpaba por la decisión que había tomado, sólo por haber cambiado de idea y en vez de volver al día siguiente como lo había planteado desde el principio, decidió volver un día antes, maldijo una y otra vez el momento en el cual había tomado esa decisión. 


Se derrumbó y lloró, lloró con desesperación, con rabia, con impotencia, cuando entró a su habitación y vio todos los cajones abiertos y la ropa en el suelo, incluso el armario, donde guardaba una cajita con las joyas que su abuela le había regalado antes de morir, cómo iba a recoger todo eso, se preguntaba, cómo se iba a enfrentar lo que seguía, qué hacía la gente en estos  casos, no sabía qué tenía qué hacer en ese momento, solo lloraba. Bajó a la realidad por un momento, como quien se cae de la cama, llamó a emergencias. 


Llegaron con una ambulancia, porque al oírla, la operadora al principio no entendía nada, solo sollozos y algo sobre un robo y a duras penas la dirección, entendió que necesitaba ayuda médica. 


Explicó lo que había pasado, pero como quien lo explica fuera de su cuerpo, aunque le hacían preguntas estúpidas sobre si había visto a alguno de los ladrones. Ella repetía una y otra vez, que creía que iban a morir, que estaba viva gracias a Dios, que pensaba que las iban a matar esa esa noche, o quizás algo peor antes de morir.


Estaba en shock cuando llegaron, solo decía que su hija estaba aún durmiendo.  Los sanitarios le tomaron la tensión, la cual estaba disparada, le dieron un lorazepam con una tila para tranquilizarla, ya que no podían llevarla al hospital. Le decían que estaba durmiendo tranquilamente y que ella estaba bien, se habían ido y que ella estaba bien. 


Cuando un policía le daba una copia de la denuncia para entregar al seguro, y le comentaba los que tenía que pasar por comisaría para firmar unos papeles, le explicaba los pasos que tenía que seguir. Pero;  pero ella oía todo sin escuchar nada, eran como voces lejanas que estaban cerca, asentía sin saber qué le estaban diciendo.


Su hermana Susana llegó desde Blanes, era su contacto de emergencia, a esas horas, debía ser como las seis de la mañana, ella no estaba segura, entonces le explicaron todo a su hermana, quien tomó a la niña en brazos cuando se despertó. 


Repararon la ventana con más refuerzos, pero ella colgó un "se vende", a pesar de haber reforzado todas las entradas.

 Tomó la baja laboral y tuvo que ir a un par de sesiones con un psicólogo especializado.


Esa tarde decidió ir a la cafetería dónde siempre tomaba el café de las 9:30h de la mañana, que era la hora en la que aprovechaba para hablar con su hermana y algunas amigas..

Al servirle su café con leche de avena, no muy caliente y con azúcar moreno, pudo ver en el dedo de la camarera un anillo suyo que estaba entre las joyas de su abuela, un anillo de plata con una piedra de aguamarina. La miró a los ojos y sonrió.


Pero se le congeló la sangre cuando detrás suyo escuchó un grupo de chicos hablando y riendo, y entre ellos distinguió la voz de unos de los que entraron en su casa. Tomó el teléfono evitando temblar, marcó el 112, y dijo Susana, llevo ya 10 minutos esperándote, te he dicho muchas veces, en la cafetería Spigas, que está en la calle Sandoval 10. Le respondieron, ahora vamos para allá. 



lunes, 12 de junio de 2017

Con un poco de azúcar...

Iba en el metro tomando café en el vaso termo del Starbucks que me regaló mi amigo Trixid el verano pasado en Naples, como hacíamos tantos viajes por carretera toda la familia, yo necesitaba rellenar en los dunkinkoffe o en los Starbucks que encontrábamos en los diferentes estados recorridos,  tenía el termo para cuando no hubiera café en carretera; estaba tomando mi café, pero me di cuenta de que estaba un poco bastante amargo para mi gusto.

Conozco personas que toman el café negro y sin azúcar,  otras como el marido de mi amiga Raquel,  le ponen un poco de café al azúcar,  y existen tantas variedades para tomarlo como personas que lo toman,  es una cuestión de gusto personal.  Yo creo que la persona que tiene claro como le gusta el café,  tiene claras muchas cosas en la vida, así los que tienen claro cómo no les gusta,  tienen la tendencia a buscar una solución,  pero esto es solo una teoría mía.
Mientras tomaba el café observaba a la gente,  uno de mis pasatiempos favoritos en el metro,  observando,  veía que casi todos estaban muy serios,  vale que eran las 7.00h, pero todos serios?  Algunos tristes,  otros como enfadados,  y nadie sonreía,  ni tenía una expresión relajada,  nadie.
En ese momento me sentí una más del rebaño,  yo debía de tener esa misma cara,  pensé.  Esta gente se dirige hacia su trabajo o estudios,  y cuando lleguen, probablemente,  no habrán cambiado de expresión.  La típica persona a quien le das los buenos días y te responde que buenos serán para ti, o esa persona que con su sola presencia trae malas vibraciones,  la que siempre está fatal,  la que está hasta el gorro de todo,  con la que la vida es injusta,  la persona que lo ha pasado muy mal,  la víctima,  la persona que está en guerra con el mundo (en modo llanero solitario), la persona que solamente explica penas,  la persona tóxica...



Quise parar de pensar en ello mientras pensaba que yo me estaba tomando el café amargo,  no me era agradable,  pero lo estaba tomando y estaba dispuesta a seguir haciéndolo,  pero por qué?  Podía elegir no hacerlo,  no era una obligación.
De repente me vino a la cabeza que muchas veces llevo en el bolso sobres de azúcar,  como tomo azúcar moreno,  a veces en vez de tirar el sobre de blanco que me dejan en la mesa,  me lo guardo.
Puse un sobre en el café,  y tal como lo probé de nuevo,  se dibujó una sonrisa en mis labios,  me sentí como luz en medio de todas aquellas personas,  entonces me vino a la cabeza esa canción de Mary Poppins "con un poco de azúcar esas píldoras que os dan pasará mejor, con un poco de azúcar esas píldora que os dan satisfechos tomaréis ".
Yo ya había puesto ese poco de azúcar,  y estaba FELIZ,  cómo puede cambiar tanto la cosa con un poco de azúcar?

Pero también me pregunto por qué no pongo un poco de azúcar en otras áreas de mi vida,  por qué tengo que tomar la píldora sólo con agua?
No estoy aquí vendiendo una frase barata de autoayuda, pero si cada uno pone un poco de azúcar,  yo creo que el paisaje cambiaría.  Me gusta ese nuevo anuncio que dice: para vivos vivientes (o algo así).
No te limites con estar vivo,  vive!
No subsistas, vive!
Pon un poco de azúcar y saborea,  el tiempo que se va no regresa.
Ahora soy consciente de que estaréis todo el día con la cancioncita en la cabeza,  como me pasó a mí,  pero si es la forma de buscar ese poco de azúcar, pues habrá merecido la pena.

https://m.youtube.com/watch?v=VF8r540I3FY


sábado, 7 de enero de 2017

Días de cambios

http://wp.me/p8gHVn-3

Una nueva forma de difusión,  entre los cambios,  este es uno de ellos...

jueves, 5 de enero de 2017

Queridos reyes magos...

Hoy es una noche especial,  la noche de Reyes, mi amiga Carol ( a mi también me pareció ver la capa de uno de ellos pasando por delante de mi puerta) me  inspiró a escribir esta carta.

Estimados Reyes de Oriente,  mi nombre es Ruth,  tengo 32 años (y sigo viviendo esta noche con muchísima ilusión), y este año he sido más o menos buena,  podía haberme portado mejor,  hay cosas que podía haber hecho de otra manera, y hay algunas de ellas de las que me arrepiento profundamente, y otras me han salido bien.  Quiero que sepáis que mi intención nunca ha sido hacer las cosas mal ni dañar a nadie, pero soy imperfecta y me falta mucho por aprender.

Recuerdo cuando era pequeña, siempre pedía una casita de muñecas, y nunca me llegó,  ahora tengo una muñeca preciosa que es mi mayor regalo.

Cuando recibía mi muñequita el día de Reyes,  estaba tan contenta y agradecida por el regalo,  que olvidaba lo que había pedido.

Pedí tantas veces la casita de muñecas, que de no tenerla,  un día olvidé pedirla,  y después volví a recordarlo cuando estaba haciendo de paje real.  Recordé la ilusión, y supe que haría todo lo posible por mantener la ilusión de mi muñeca.

No os voy a pedir esa casita de muñeca, esa ya no es mi ilusión,  quiero pediros salud y felicidad para mi y para todos los que quiero.

Quiero tardes de risa,  tardes tranquilas, días bonitos,  días felices.

Quiero noches largas y conversaciones profundas,  de esas que no se olvidan,  de esas que se llevan en el corazón.

Quiero momentos maravillosos,  ilusiones,  quiero vivir llena de vida,  y seguir repartiendo felicidad entre mis seres queridos.

Quiero poder mirarme al espejo y sonreír,  mirarme a los ojos y reconocerme.

Quiero sonreír cada día de mi vida y tener paz, y no sólo tenerla,  sino transmitirla, a todos los que me rodean, y estar en paz con todo el mundo.

Prometo ser mucho más buena este año,  no me voy a meter en lo que no me importa,  y no voy a perder tiempo en sufrir.  A ver si de una vez consigo vaciar esta mochila que llevo,  y que empecé a vaciar hace algún tiempo.

Quiero nuevos retos,  y las fuerzas para emprender todo aquello que llevo en proyecto.

Y quiero encontrar a alguien a quien mirar a los ojos y descansar en ellos.  Quiero empezar a construir.

Sé que pido mucho,  pero hay que soñar en grande,  que conste que estos no son mis propósitos para este nuevo año, sino unos deseos que están en lo más profundo de mi corazón, y que me levantarán cuando no tenga fuerzas.

Ah, también quiero un anillo para mi dedo anular izquierdo,  quiero sustituir el que llevo desde diciembre de 2014, ya va siendo hora de dejarlo en el baúl de los recuerdos,  junto con otras cosas.

Muchas gracias sus majestades.

Att:

RUTH

domingo, 1 de enero de 2017

Primer día del año. Objetivo, mejor año de la historia!

Cada año nuevo lo iniciamos  con una lista de metas,  deseos y objetivos. Esto hace que nos movamos sabiendo, aproximadamente,  a donde vamos.

Muchos dicen,  año nuevo, vida nueva. Y tienen razón, cada año que pasa, cada día que pasa,  es una oportunidad para mostrar una nueva versión mejorada de ti mismo/a.

Los maoríes (aborígenes de Nueva Zelanda) celebran el año nuevo con la llegada al cielo de Matariki, conocidas como las pléyades. Esta celebración dura tres días aproximadamente.

Lo que más me llamó la atención cuando leí la referencia en el libro de Sara Lark,  "Las lágrimas de la diosa maorí", fue un personaje que había sufrido muchísimo, había sido muy maltratada por la vida y por la guerra, había sido llevada a Nueva Zelanda,  y llevaba todo ese dolor y todo el rencor.  Otro personaje le explicó que los maoríes, al llegar el fin de año,  lloran todas las pérdidas, todo el dolor sufrido durante aquel año, vacían sus almas y se liberan de las cargas, van hacía el nuevo ciclo en paz y con las manos abiertas para recibir todos lo que el año nuevo ofrece.  Se preparan para lo mejor (lo cuento así para no ser spolier)

Que en tu lista que no falte dejar atrás todo el dolor pasado,  un futuro brillante te espera. Recíbelo.

Hoy es un buen día para abrir las manos para recibir,  y extenderlas para dar y compartir. Empieza un nuevo ciclo,  haz que sea el mejor año de tu historia.  Depende de ti.

Feliz año nuevo!

jueves, 29 de diciembre de 2016

Adiós al ayer, hola al mañana. Bienvenido 2017!

Llevo días esperando a que llegue la inspiración para escribir el último post del año, pero no llega,  así que decidí buscarla.

Podría iniciar como esa canción de Marco Antonio Solis, navidad sin ti, "otro año ya se ha ido, y muchas cosas han pasado, algo hemos aprendido y algo hemos olvidado". Cuanta razón.

Hace un mes o así,  publiqué un post en Facebook tachando este año como uno de los peores que recuerdo, y creo que fui muy injusta con él,  y no lo digo porque esté a punto de morir,  sino porque uno de los pilares que me mantiene en pie es ser una persona agradecida,  he aprendido a dar gracias a Dios por todas las cosas,  aunque no me parezcan buenas, aunque no me parezcan justas,  pero todo en la vida sucede por algo,  y si no lo ves ahora,  lo verás luego.

Mi año fue así: en enero me quedé sin pareja y empecé mi formación como coach,  en febrero fuimos a la nieve, regalo de mi ex novio para mi hija,   en marzo gran viaje a Roma,  para celebrar nuestros cumpleaños (el de la cuca y mío) donde conocimos a personas fantásticas, en abril por fin empezó a hacer menos frío y lo veía todo más cálido,  en mayo las cosas empezaron a ir mejor,  en junio llegó el verano,  y conocí a un grupo fantástico de personas en amigosbarcelona(Carol, Mos, Alan, Luthor, Dan, Jou, Marisa, Lemur y demás), también conocí a mis chicos del clan, son geniales y somos un verdadero clan, en julio fui al conciertazo de Mark Anthony,  en agosto estuve en el hospital haciendo pruebas (que por cierto, salieron muy bien), luego nos fuimos de vacaciones a Enveig y Andorra,  y una semana después a Madrid,  al campamento de jóvenes de la iglesia, simplemente genial,  septiembre y la vuelta al cole,  tardé un mes en hacerme de nuevo con la rutina y así pasó octubre,  en noviembre tuve un bajón importante y cambié la interpretación de los acontecimientos, pude cambiar el chip y verlo todo desde otro prisma, y eso que ya había terminado mis estudios como coach, y llegó diciembre.  Así de rápido. Así de simple.

Me han pasado cosas maravillosas,  y cosas muy duras,  pero he disfrutado de lo bueno y he sufrido y superado lo malo.
Y lo mejor es que acabo este año feliz,  con ganas de empezar el que quiero que sea el mejor año de mi vida, el año que recordaré por siempre.

Se abre un nuevo horizonte ante nosotros,  llénalo de ilusión y de colores,  reparte felicidad y sé feliz. 

Os deseo a vosotros lo mismo. Y eso es todo por este año,  y como me aconsejó un amigo,  que come san jacobos a las 1.34h,  entradas más cortas y más seguidas.
Gracias a todos por formar parte de este fantástico año, y gracias a los que se han ido de mi vida,  y espero que los que estén en la puerta se decidan,  o entran o salen.

Que sea un año de paz, alegría y buenas noticias,  y que todo lo que surja lo podamos solucionar. Amén.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Historias de amor jamás contadas n*4

Era un viernes de madrugada,  habían ido a cenar como casi todos los viernes desde que estaban juntos en aquella relación todavía por definir. Esa noche a ella le había apetecido tapeo y vino tinto,  estuvo todo el día de buen humor, como casi todos los viernes desde que se habían conocido seis meses atrás.

Habían hecho el amor como cada vez que se encontraban, de manera consciente y apasionada,  y ahora,  exhaustos después de la segunda vez de la noche,  descansaban abrazados. 

Ella para dormir siempre le daba la espalda,  él la abrazaba cálidamente, y siempre se dormía antes,  excepto esa noche.

Él estaba pensativo,  y ella percibía cierta intranquilidad,  era extraño,  porque cuando estaban en la cama,  no existía nada más.  De repente, cuando ella estaba a punto de quedarse dormida,  él se acerca a su oído y le dijo: estoy enamorado de ti y te quiero...

Esas palabras inundaron toda la habitación,  se hicieron densas y se colorearon por sí mismas,  cambiantes de luz a oscuridad y nuevamente a luz.

Ella se volteó y le dijo- no,  no estás enamorado de mi y no es verdad que me quieras.

Entonces por qué no puedo sacarte ni un minuto de mi cabeza? -respondió, mirándola a los ojos.

Eso es porque te gusto mucho,  soy un encanto - dijo sonriendo- pero eso no significa que estás enamorado cariño. Y mucho menos que me quieras.

Ah no? Entonces porqué me siento desgraciadamente solo cuando pienso en que esto que tenemos algún día se puede acabar? - dijo él.

Ella sintió una ternura profunda hacia él,  era la primera vez que exponía sus sentimientos en seis meses,  la primera vez que hablaba de amor.  Ella cuando se conocieron estaba ilusionada y feliz,  sintió crecer en su corazón ese sentimiento hermoso,  pero al ver la actitud de él, más distante,  se disfrazó de frialdad,  cada vez que un "te quiero" asomaba a sus labios,  se lo tragaba con amargura,  tenía miedo de ser rechazada otra vez,  sentía miedo de que él confundiese  esas muestras de amor con debilidad, no podía soportarlo nuevamente.  Al ver que él abría su corazón,  sintió aún más miedo.

- Te sientes solo porque empiezas a imaginar cosas!  Y empiezas a llorar antes de que te den el palo. Además estoy segura que en cuanto nos dejemos de ver tardarás una semana en sustituirme por otra.

Él puso una expresión seria,  casi como de enfado,  aunque se contuvo bastante.

- cuando te beso el tiempo se detiene,  necesito tu risa para llenarme de energía.  Eres lo último que pienso por la noche y lo primero de la mañana, dormir a tu lado me tranquiliza.  Todo está bien cuando estamos juntos. Quiero estar siempre contigo.

- Ya deja de decir tonterías,  tienes fiebre o algo? - dijo ella de manera teatral.

Por qué cuando escucho tu risa es como el más perfecto de los amaneceres,  como esa luz del sol dentro de mi,  no puedo evitar reír,  ahogándome en esa felicidad,  sería capaz de convertirme en payaso para escuchar esa risa. -siguió él- cuando te veo quiero correr a abrazarte como si me fuera la vida en ello,  y cuento las horas para volver a verte como un tonto,  y te llamo con cualquier excusa,  solo para oír tu voz.

Insisto, no estamos enamorados- dijo ella con voz muy floja.

Ella ya no podía resistir todas esas expresiones de amor,  nunca imaginó que él sintiera todo eso.  Empezó a atar cabos.  Cada vez que le llevaba el desayuno a la cama,  la acompañaba a casa,  escuchaba pacientemente sus quejas de trabajo y la abrazaba muy fuerte, cuando la llamaba por tercera vez para confirmar si habían quedado o no,  en vez de enviar un mensaje,  esas charlas de madrugada sobre sus sueños e inquietudes,  cómo le acariciaba el pelo por la noche mientras dormía,  y la primera sonrisa al despertar,  esa que indicaba la satisfacción de los estar a su lado.  En aquel momento lo supo.

Hubo un silencio de unos diez segundos que pareció una eternidad.

Entonces no quieres pasar el resto de tu vida conmigo? -preguntó él con voz muy suave y tierna.

Por supuesto que sí -Dijo sonriente ella,  acercándose más a él,  sintiendo su calor, y la paz que solo hallaba en sus brazos, se fundieron en un abrazo, acompasando los latidos de sus corazones como si fueran uno solo.